Fuente: Primera Página.-
El canal que creó el diputado André Janones pasó de 55.000 a más de diez millones de seguidores en tres semanas, repartió “misiones” diarias, resistió tres intentos de suspensión en el TSE y terminó con Lula llamándolo “nuestro general”. La comparación la eligió él mismo: “Hicimos con Lula lo mismo que la selección argentina hizo con Messi: nosotros correremos por usted en las redes sociales”. Mientras Lula hablaba, un ejército anónimo corría por él: la abstención cayó del 21% al 19,2% entre una vuelta y otra, algo que nunca había pasado. Y del otro lado de la frontera, el presidente argentino que se jugó por el perdedor fue el único mandatario de la región que no felicitó al ganador.
André Janones fue clave en la victoria de Lula. Abrió el canal de WhatsApp 'Ejército de Lula' con 10 millones de usuarios contrarrestando bulos de la ultraderecha: "Hicimos con Lula como la selección de Argentina con Messi. Nosotros correremos por usted en las redes sociales" pic.twitter.com/ku0JdJaKhM
— Fonsi Loaiza (@FonsiLoaiza) October 26, 2026
Lo que tenés que saber sobre el “Ejército de Lula”:
• El dato: el canal pasó de 55.000 seguidores el 5 de octubre a diez millones el viernes 23 a las 17:45; al cierre llegó a 10,8 millones, según la BBC.
• Quién lo creó: el diputado federal André Janones (Rede-MG), 42 años, abogado, tercer mandato consecutivo. Reelecto el 4 de octubre con 78.780 votos (0,69% de Minas Gerais), un 67% menos que en 2022.
• El método: “misiones” diarias de compartir, comentar y buscar; arengas como “¡Explote Brasil!”; plantillas para invitar contactos; y una transmisión en vivo de 24 horas la víspera de la elección.
• El reconocimiento: Lula lo llamó “nuestro general” en el discurso de la victoria del 25 de octubre y le dijo “vas a subir de patente” en una transmisión de la madrugada del 24.
• La salud: el 19 de octubre fue internado en una UTI de San Pablo con una arritmia cardíaca tras el debate de Band; recibió el alta el 20 y volvió a comandar la campaña.
• La guerra judicial: el TSE suspendió el canal el 11 de octubre por pedido de la campaña de Flávio Bolsonaro; el corregedor Villas Bôas Cueva revocó la medida horas después; hubo dos suspensiones más (13 y 14 de octubre) y el 23 el ministro Floriano de Azevedo Marques prohibió nuevas suspensiones administrativas. Un informe técnico del propio TSE no encontró desinformación.
• El resultado: Lula ganó con el 51,79% (64.256.232 votos) contra el 48,21% de Flávio Bolsonaro (59.826.041), con 80,78% de participación; la abstención bajó del 21% al 19,2% entre turnos.
• La cita: “Hicimos con Lula como la selección de Argentina con Messi. Nosotros correremos por usted en las redes sociales”, según el recorte con subtítulos difundido por el periodista español Fonsi Loaiza el 26 de octubre (3.511 “me gusta”, 1.056 retuiteos).
• El espejo argentino: Milei fue el único mandatario de la región que no felicitó a Lula; el PRO y Mauricio Macri sí lo hicieron el lunes 26.
Nosotros correremos por usted
Un recorte de 36 segundos resume la campaña que dio vuelta la elección en Brasil. El lunes 26 de octubre, a las 13:28 (hora argentina), el periodista español Fonsi Loaiza subió a X el video en el que el diputado André Janones explica cómo funcionó el canal de WhatsApp que armó para la reelección de Lula: “Hicimos con Lula como la selección de Argentina con Messi. Nosotros correremos por usted en las redes sociales”. No es una metáfora suelta: es el manual de la operación que en tres semanas pasó de 55.000 a más de diez millones de seguidores, resistió tres intentos de suspensión en el Tribunal Superior Electoral y terminó con Lula, en el discurso de la victoria del domingo 25, buscándolo entre la multitud para llamarlo “nuestro general”. El posteo ya lleva 3.511 “me gusta”, 1.056 retuiteos y 144 guardados, y se viralizó en castellano el mismo día en que el presidente argentino seguía sin saludar al presidente reelecto de su principal socio comercial.
El “general” que salió de la UTI para comandar la recta final
André Luís Gaspar Janones nació el 5 de mayo de 1984 en Ituiutaba, en el interior de Minas Gerais. Abogado, llegó a la Cámara de Diputados en 2019 después de hacerse conocido como “fiscal del pueblo” durante la huelga de camioneros de 2018, y en 2022 renunció a su precandidatura presidencial por Avante para sumarse a la campaña digital de Lula. En 2026 fue reelecto para su tercer mandato consecutivo con 78.780 votos, el 0,69% de los sufragios válidos de Minas Gerais: una caída del 67% frente a los 238.967 que había sacado en 2022, cuando fue el segundo diputado más votado del estado. El dato importa: el hombre que movilizó a diez millones de brasileños en WhatsApp no hizo campaña para sí mismo. Él mismo lo contó: “Conseguí reelegirme para mi tercer mandato consecutivo sin hacer un solo acto de campaña, sin pedir el voto, sin panfletear, sin caravana, sin una sola visita, sin reuniones”.
El 19 de octubre, a las 0:40, Janones había cerrado la jornada con la última “misión” del día en el canal, que entonces tenía 5,4 millones de seguidores. Horas más tarde, después de acompañar a Lula en el debate de Band, fue internado en una UTI de San Pablo con una arritmia cardíaca. La reacción del presidente fue inmediata y pública: “Vamos lá, meu general. Vamos ativar nosso exército”. Janones recibió el alta al día siguiente y volvió a la línea de fuego digital. La comparación con Messi la hizo ahí, recién salido del hospital: Lula, dijo, es un genio que no necesita aprender a usar las redes; “simplemente precisa que hagamos el trabajo en las redes sociales mientras él brilla”, igual que Messi necesita jugadores más jóvenes que corran por él.
De 55.000 a diez millones en tres semanas
El canal “Ejército de Lula” fue creado en abril de 2026 y hasta el primer turno era un instrumento menor: el lunes 5 de octubre, un día después de la derrota, tenía 55.000 seguidores. Después se convirtió en la principal herramienta de movilización de la campaña. La cronología es elocuente: 2.090.796 seguidores el miércoles 7; 2.967.820 la tarde del viernes 9; 3,3 millones el domingo 11; cuatro millones el martes 13; 5,4 millones el lunes 19; ocho millones el jueves 22; y diez millones el viernes 23 a las 17:45, a dos días del balotaje. Al cierre, según la BBC, el canal llegó a 10,8 millones. Janones es su único administrador y firma como “General do Lula”.
“¡Explote Brasil!”: el manual de las misiones diarias
El método era simple y militar: cada día el canal repartía tareas concretas —compartir un video, impulsar un hashtag en X, comentar publicaciones del rival, buscar términos en Google sobre los escándalos del adversario— y distribuía plantillas listas para invitar a familiares y amigos. Las arengas empezaban con “¡Explote Brasil!” y seguían con consignas de cuartel: “¡Muchachos, urgente!”, “No se duerman todavía”, “¡Nada de comida antes de la misión!” o “Tengo una tarea más antes de que queden liberados”. En la víspera de la elección, Janones organizó una transmisión en vivo de 24 horas.
El estratega político Orlando Thomé describió tres frentes de esa operación: ampliar el rechazo a Flávio Bolsonaro no con críticas directas sino explotando sus propias declaraciones y las de sus aliados; ir a buscar a los que no habían votado —“si no votó en el primer turno, vaya a votar; si votó nulo o en blanco, vote Lula ahora”—; y armar grupos específicos de adultos mayores para pedir el voto. “Funcionó, de hecho, como un ejército: había un comando y la gente seguía y practicaba”, resumió. Y dejó la frase que más incomoda a cualquier campaña que se crea dueña de las redes: “Si solo le hablás a tu propia burbuja, no hacés la diferencia”. El resultado se midió en las urnas: la abstención cayó del 21% al 19,2% entre el primer turno y el balotaje, algo que nunca había ocurrido de un turno al otro.
La guerra judicial: tres veces lo bajaron, tres veces volvió
La campaña de Flávio Bolsonaro denunció el canal ante el TSE por difundir información falsa y el 11 de octubre el presidente del tribunal, el ministro Kassio Nunes Marques, ordenó a Meta bajarlo del aire en un plazo de tres horas, bajo amenaza de multa, y mantenerlo suspendido hasta la homologación del resultado. Ese mismo día el corregedor general electoral, Ricardo Villas Bôas Cueva, revocó la medida y Janones festejó en el canal: “¡Cayó la censura!”. El 13 de octubre Nunes Marques volvió a la carga: reconoció el registro del canal por la campaña de Lula y dispuso 48 horas de suspensión; el canal quedó fuera de línea unas 24 horas, justo el día en que el campo lulista estaba movilizado por la votación del fin de la escala 6×1 en el Senado. El 22 de octubre Janones presentó un mandado de seguridad para anular esas decisiones y el 23 el ministro Floriano de Azevedo Marques le prohibió al presidente del TSE volver a suspenderlo por la vía administrativa. El plenario terminó fijando un criterio: los canales de terceros no necesitan estar registrados por la campaña si no reciben soporte material de ella.
El detalle que quedó pegado al expediente es otro: el informe de la propia Assessoria Especial de Enfrentamento à Desinformação del TSE, pedido por Nunes Marques, no encontró publicaciones con desinformación entre los contenidos denunciados por la campaña de Flávio Bolsonaro. La discusión de fondo, sin embargo, sigue abierta: para el oficialismo brasileño fue militancia popular contra los bulos de la ultraderecha; para la oposición fue una máquina coordinada de hostigamiento. La pelea por el significado de las redes no la ganó nadie todavía.
El resultado: la ultraderecha perdió el monopolio
Lula ganó el balotaje del domingo 25 de octubre con el 51,79% de los votos válidos (64.256.232 sufragios) contra el 48,21% de Flávio Bolsonaro (59.826.041), con una participación del 80,78%. Es la primera vez desde 1989 que el candidato que había perdido la primera vuelta se impone en el balotaje: el 4 de octubre, Flávio había sacado 47,03% contra 45,16% del presidente. Lula se impuso en 2.870 municipios y dio vuelta Minas Gerais —el estado de Janones— por unos 690.000 votos. Del otro lado quedó un bolsonarismo que había construido casi una década de hegemonía digital y que esta vez llegó al balotaje con una confianza excesiva: la campaña brasileña fue además la primera del continente en la que los deepfakes hechos con IA se volvieron contenido masivo, con plataformas como Real Xablau y piezas del diputado Nikolas Ferreira, mientras el canal “Tropa do Flávio” no alcanzaba a compensar.
Los analistas piden prudencia: es imposible medir cuánto de la remontada se explica por el canal y cuánto por el cambio de estrategia después del primer turno. Lo que no admite discusión es el marco: el terreno donde la derecha se sentía imbatible dejó de ser un monopolio. El propio Janones lo dijo el día que salió del hospital: esta vez, la izquierda superó a la derecha en las redes.
El espejo argentino
El video que abrió esta nota circula en castellano por una razón incómoda: la Argentina mira a Brasil como se mira un examen. Javier Milei fue el único mandatario de la región que no felicitó a Lula; en su lugar reposteó mensajes que hablaban de fraude sin ninguna prueba y comparaban al presidente reelecto con Nicolás Maduro, y el domingo, con el escrutinio brasileño en curso, salió al balcón de Balcarce 50 a filmarse haciendo el gesto viral del “six seven”. Hasta sus propios aliados del PRO se le adelantaron: el partido de Mauricio Macri saludó a Lula el lunes a las 11:02 y el expresidente lo hizo a las 13:17.
La comparación con Messi que eligió Janones no es un chiste: es una teoría de la comunicación política. El oficialismo argentino construyó buena parte de su poder sobre la idea de que dominar las redes equivale a dominar la conversación, y de que un presidente que postea 24 horas por día es un presidente que gobierna. Brasil dejó otra cosa: que las redes dejaron de ser un atajo, que hacen falta territorio, agenda material y una estructura capaz de movilizar, y que la hegemonía digital se pierde el día en que el adversario decide jugar el mismo partido con más gente corriendo. De un lado quedó el presidente que se jugó entero por el perdedor y no tuvo una línea para el ganador. Del otro, un canal de WhatsApp con diez millones de soldados anónimos y un diputado que se reeligió sin hacer campaña propia, convertido en “general vitorioso”.
Con información de Folha de S. Paulo, Poder360, G1, UOL, O Globo, Valor Econômico, BBC News Brasil, Metrópoles, Público (Portugal) y la cronología pública de decisiones del Tribunal Superior Electoral de Brasil. La cita sobre Messi y la Selección argentina corresponde al recorte con subtítulos en castellano difundido por el periodista Fonsi Loaiza, doctor en Periodismo y autor del boletín en Substack @fonsiloaiza.
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