Por Carlos Tórtora.-

Trascendió algo totalmente esperable: Javier Milei habría entrado en un pozo depresivo ni bien se supo que el triunfo de Lula era inevitable. El presidente podría jugar a encabezar el Frente anti Lula, pero su derrumbe como figura internacional es demasiado escandaloso. Después de su deplorable viaje a Madrid, la derecha española le retiró el saludo y su ex amiga Georgia Meloni ya no le atendería el teléfono. En América Latina, está enfrentado con Claudia Sheinbaum pero los derechistas Keiko Fujimori (Perú) y Abelardo de la Espriella (Colombia) permanecen distantes del argentino, mientras que en Chile Antonio José Kast se dedica a profundizar su vínculo político y comercial con Gran Bretaña.

Así es que el creciente aislamiento internacional podría empeorar aún más si hoy Benjamín Netanyahu no consigue en las urnas la mayoría para formar nuevo gobierno.

Mientras el riesgo país trepa hacia los 800 puntos y el consumo y el empleo bajan aún más, el gobierno no sólo no reaccionó ante la elección brasileña sino que pareció ingresar en una paralización masiva.

Esta parálisis es, sin embargo, explicable. El martes de la semana que viene en los EEUU es la instancia decisiva de la crisis. La eventual pérdida de la Cámara de los Representantes para los republicanos representaría, entre otras cosas, que Donald Trump pasaría a tener las manos atadas en América Latina y esto puede restarle a Milei mucho oxígeno.

Se estiran las definiciones

La inminencia del 3 de noviembre haría que en la Argentina tanto la oposición como el oficialismo permanezcan agazapados.

La gran incógnita y el probable disparador de la crisis, Patricia Bullrich mostró este domingo sus garras al decir que el presidente había cruzado el límite al reclamar la hoguera para los periodistas que lo critican. Bullrich se está despidiendo del gobierno pero le falta aún la función final.

Dos de los aliados del gobierno, el PRO y la UCR, se preparan para tomar distancia de Milei y esperan también el #3N.

En cuanto a los gobernadores aliados, muchos de ellos están preparándose para anunciar los adelantamientos de sus elecciones provinciales. Todo un mensaje claro para los Milei. Cada mandatario se asegurará primero ganar su provincia y después negociaría con los candidatos presidenciales.

A todo esto, los Menem están plantados en defender todas las candidaturas posibles de LLA en las provincias, lo que asusta a los gobernadores. En esta pulseada, Bullrich pesca a río revuelto, porque ella no quiere que haya acuerdo y se suspendan las PASO.

De este modo, podemos decir que la inminente crisis política no estallaría antes del #3N. E incluso puede tardar más si la visita papal tiene algún efecto balsámico.

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