Por Luis Alejandro Rizzi.-

Celebro haberme equivocado cuando, luego de haber perdido la primera vuelta en las elecciones del pasado día 4, pensé que debía renunciar y no presentarse en la segunda vuelta.

Vienen a cuento dos charlas, una personal con Enrique Vanoli y otra entre Domingorena y Ricardo Balbín, en la que sólo fui espectador, que decían lo mismo. Los analistas u observadores de la política, como los politicólogos, ven a la política desde afuera, con otra lógica. Vanoli adornaba su comentario diciendo que los críticos literarios, de cine o teatro, podían hacer excelentes ponderaciones, pero salvo excepciones podrían escribir o dirigir.

Lamento haber olvidado el lunes 5 esos razonamientos, porque los políticos accionan y es difícil predecir las consecuencias

Si uno aplicara la lógica pura, hablar de eventuales candidaturas de Sergio Massa o la misma Cristina sonaría a disparate, pero es probable que ocurra.

La lógica pura nos decía que sería imposible un gobierno de Lula con un congreso y varios gobernadores opositores, pero lo cierto es que la política del Brasil se adaptará a esa realidad que se consagró ayer y Brasil respetará sus políticas nacionales, siendo posible que se conformen nuevas coaliciones de gobierno.

El triunfo de Lula opacará los últimos triunfos “azules” y ahora debemos esperar el resultado de las elecciones de medio término en los EEUU el próximo martes 3 de noviembre. Un triunfo demócrata estaría en línea con el de Lula

Milei, luego de sus lamentables giras por Brasil y España y su discurso agresivo y dogmático de la fundación “FARO (¿de qué?), propio de un ser poseído y los pobres resultados de su programa económico, es posible que haya iniciado su cuenta regresiva. Milei es una figura de alto riesgo por su propio demérito.

Está visto: esta laya de la nueva derecha es otro fracaso de un mismo populismo, de ese fenómeno que Ortega llamó “la rebelión de las masas”.

Pues bien, ahora hay que saber cómo direccionarlas hacia lo posible.

Hay una realidad: somos ocho mil quinientos millones de habitantes, pero ¿cuántos somos los que vivimos con lo necesario? Muchos menos, menos de la mitad, seguro.

Es una cuestión que sólo puede resolver la cultura.

Share