Por Carlos Tórtora.-
La lucha por el control de la Ciudad, lejos de aclarar, se complica cada vez más. En el PRO, el bando de los acuerdistas, encabezado por Jorge Macri, acepta casi cualquier condición que quiera imponer Karina Milei, con tal de aquél renueve como jefe de gobierno. Pero mientras tanto, Mauricio sigue planeando maniobras para recuperar espacio luego de que Jorge se cortara solo.
Con sus acciones en baja en las encuestas nacionales, el expresidente conserva sin embargo buenos números en la Ciudad. Y entonces, luego de haber intentado en vano que Guillermo Dietrich se candidateara para jefe de gobierno, amagaría ahora con candidatearse él mismo.
Obviamente, semejante candidatura implicaría oponerse a la reelección de Javier Milei.
Karina permanecería a todo esto en guardia. Si no hay acuerdo con los Macri, ella trataría de convencer a Patricia Bullrich de que acepte la jefatura de gobierno y se aleje de la carrera presidencial.
El enigma Bullrich
Hoy por hoy, la senadora se está alejando de la Casa Rosada en forma lenta y programada. Y como lo reconociera días atrás su vocero Pablo Arenaza, pretende seguir sin definir su candidatura presidencial por lo menos hasta marzo.
Obviamente, con este modus operandi corre grandes riesgos. Por ejemplo, si el jaqueado Milei se derrumba más en las encuestas, el deterioro la podría golpear también a ella como figura oficialista. Está en su talento evitar este riesgo, tal vez rompiendo rápido antes de verse dañada.
Es cierto que Karina sabría que no podría confiar en Bullrich como jefa de gobierno pero la preferiría antes que tener que soportar el resurgimiento del PRO.
De este modo, la Ciudad tiende a convertirse en un escenario secundario de la lucha por el poder nacional.
Expectantes, las fuerzas que siguen más abajo al PRO y LLA, es decir el PJ y Horacio Rodríguez Larreta, están viendo cómo se cuelan en el ballotage local, que promete ser muy disputado.
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