Fuente: Primera Página.-
Empezó con un mimo, terminó en papelón. Un animal de la Federal entrenado para detectar sustancias alucinógenas no la soltaba ni con agua caliente. Las redes sociales estallaron contra la comitiva libertaria.
Narco-olfato implacable
Hay verdades que ni el mejor equipo de comunicación de la Casa Rosada puede maquillar con épica liberal, y otras que, directamente, salen a la luz gracias al honesto olfato de un ovejero alemán.
La gira oficial por la provincia de Catamarca dejó una joya para el bronce del absurdo político nacional: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, protagonizó un momento digno de comedia bizarra cuando un can de la Policía Federal Argentina (PFA) decidió ignorar todo protocolo institucional, acercarse con cara de buen amigo y, una vez en confianza, negarse rotundamente a soltarla.
Un perro antidrogas de la PFA se le plantó a Karina Milei en plena visita a Catamarca
Lo que empezó como una típica escena de cercanía popular con la fauna de las fuerzas de seguridad mutó rápidamente en una pesadilla logística. El animal, debidamente adiestrado para olfatear sustancias ilegales, encontró en la funcionaria un imán irresistible de sospechas o, al menos, una fuente de curiosidad canina inquebrantable. Mientras los custodios transpiraban frío intentando disimular el papelón, el bicho no aflojaba la mandíbula ni con rezos liberales.
La postal dejó boquiabiertos a propios y ajenos, regalándole a la oposición y a los habituales ejércitos de trolls opositores una semana entera de chistes sobre quién era el verdadero peligro para la salud pública en ese escenario: el animal estaba entrenado para detectar drogas y armó un escándalo inolvidable.
Cuando los animales arruinan la cadena del relato oficial
La anécdota no tardó en escalar desde los pasillos del acto hasta el centro de la escena digital, donde la ironía se apoderó de cada comentario. En un espacio político que hizo de la solemnidad dogmática y los gráficos de motosierra su carta de presentación, que un simple empleado de cuatro patas con placa de la Federal ponga en jaque la investidura de la «Jefa» con un par de lametones y una marca sospechosa fue demasiado.
Mientras en La Libertad Avanza intentaban minimizar el asunto argumentando que el can solo quería jugar, los mal pensados de siempre ya exigían peritajes químicos al perro para saber exactamente qué fue lo que detectó en las inmediaciones del poder, demostrando que ni el mejor blindaje mediático puede contra la indiscutible sinceridad de un perro hambriento de justicia olfativa.
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