Por Luis Alejandro Rizzi.-
Ortega, en la mayoría de sus escritos, nos alertaba que se avecinaba un futuro mediocre que finalizaría con la “Rebelión de las masas”.
No se trata de una afirmación despectiva con sabor a “clase social” sino a un modo de ser, chabacano, vulgar, agresivo, gobernado por “sabios bárbaros” que son, en definitiva, las “elites” de las masas.
El “sabio bárbaro” es la persona formada exclusivamente en un conocimiento o técnica, que conoce en sus íntimos secretos, cuyos principios se convierten en “dogmas” que se deben respetar en el ritual de la obediencia, obsecuencia, servicio y adoración personal.
Serían algo así como los caballeros de la verdad, lo que “birlibirloque” denominó las “fuerzas del cielo” dotadas de un saber infalible.
Esa “infalibilidad” autoriza como mandato divino a diferenciar la verdad de la “mentira, el bien del mal, y la amistad de la enemistad, los que merecen vivir y los que no.
Esa es la metáfora o alegoría de la “Hoguera”.
La justicia de las fuerzas del cielo es inapelable, y quienes la cuestionamos somos seres indignos que, por suerte sólo metafóricamente, deberíamos ser quemados vivos.
Esa expresión de Milei denota una grave psicosis y un estado de perturbación espiritual y mental que podría ser una de las causas de que el riesgo país llegue a los 800 puntos.
El mundo real, y en especial el mundo financiero, que es cobarde e hipócrita por naturaleza, no responde a la psicosis ni con lamentos ni con diagnósticos, sino con la medida del riesgo país, y en nuestro caso el riesgo Milei, que es mucho más peligroso que el riesgo “K”, que hoy se debate entre el recuerdo y la pesadilla de nuestra historia reciente, desde su cautiverio.
La psicosis de Milei es también la de Donald Trump -franquiciante del mundo-; el primero se cree “sabio” en economía, cuando siguiendo a Ortega, a lo sumo sería sólo un “un bárbaro”.
El otro, Trump, se cree un sabio de la negociación, y apenas luce como un “bárbaro” cuyo poder agonal comienza a implosionarlo.
Nos queda Benjamin Netanyahu, el otro integrante de este trío cuyo futuro político parece sellado.
La democracia tarde y lento reacciona; ya eliminó a Orban en Hungría, hizo lo propio con los Bolsonaro, padre preso e hijos prófugos de la justicia, la ejemplaridad de lo que no se debe ser.
Veremos si el próximo martes 3 el pueblo norteamericano mantiene reservas morales para buscar una dirigencia diferente.
Este trío de la “nueva derecha” padece esa ideología como enfermedad del espíritu, como diría Maritain, que es lo que mide su gravedad.
Esta “nueva derecha” es el epílogo de la “rebelión de las masas”.
Su dirigencia es psicótica, sádica, pero además “mala gente”.
Sólo podremos protagonizar “la rebelión de la gente” mediante la recuperación de valores culturales, que en nuestro país Milei y su “claque” han pisoteado.
El caso $LIBRA tiene una prueba fatal; el tuit del presidente Milei y el cuestionable fallo del juez, potenciarán el peso moral tanto en la conciencia del magistrado, como del presidente que quemó su moral, usando su fraseología, con un fósforo húmedo.
Estamos en el piso de lo peor; lo “menos peor” será una mejoría.
En este entorno Milei escribe un libro sobre moral del estado…
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