Por Luis Alejandrino Rizzi.-
La alucinación puede consistir en una “psicosis”. Se trata de una patología en la que el sujeto pierde contacto con la realidad.
Esta “alucinación” se plasmó en la primera disposición transitoria (sic) que dice: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.”
Es difícil conocer cuál es el alcance, y en su caso cuál es el tiempo de duración, de este tipo declaraciones que por naturaleza son perecederas, temporales o fugaces.
Más bien parece una exhortación o un mandato para accionar en un tribunal internacional que decida sobre la legitimidad del reclamo.
La cláusula es “alucinante” porque la soberanía la ejerce otro, a tal punto que la Argentina viene haciendo reclamos continuados sobre derechos que no puede ejercer. Se llegó al extremo de su invasión, con el costo de vidas que ello ocasionó, para terminar en una rendición ante “el soberano”.
Esta epidemia de “patriotismo” estalló luego de ganarle a Inglaterra un partido de fútbol en el último mundial de ese deporte, se desplegó una “bandera” afirmando la soberanía argentina de las islas. Un hecho pintoresco que no pasa más que de eso.
Sin embargo, se está llegando a un límite en el que cualquier hecho es suficiente para afirmar la fantasía de que las islas son argentinas.
Nos estamos contagiando una psicosis que sirve de fundamento a esta “nueva derecha” que, en mi opinión, es una enfermedad de unos pocos que contagia fácilmente porque se sustenta en una supuesta nobleza de sus reclamos, que no pasan de ser significantes vacíos de alto impacto social.
Debemos hablar de legitimidad de un reclamo, a lo sumo, y accionar ante los órganos que correspondan.
Ya lo dijimos antes, Argentina no ejerce jurisdicción y menos competencia alguna sobre las Islas Malvinas. Por tal razón no puede desconocer la legitimación de la legislación que allí impera y de las decisiones que se toman en consecuencia.
La ley 26659 es inconstitucional, porque reprime a quienes actúan en función de autorizaciones dadas por quien ejerce la soberanía de modo pacífico.
Más grave parece ser un proyecto de ley que agrava las sanciones, por la sencilla razón de que no ejercemos poder alguno sobre las Islas y sus adyacencias.
El país podría verse involucrado en conflictos internacionales, pero más grave sería el intento de desconocer la legislación y decisiones de países a los que se considera gobernados por el “maldito socialismo” o la “basura socialista”.
El populismo es una enfermedad adictiva, y el género con la cuestión Malvinas busca lucrar vendiéndonos la vacuna libertaria “naZionalista”.
Ya parece haber varios vacunados con éxito.
Henry Kissinger, en su libro “Líderes”, destaca que Konrad Adenauer inició el camino de reconstrucción de Alemania y del régimen democrático reconociendo de modo incondicional la derrota en la segunda guerra mundial.
Vale la idea para pensar en serio la “cuestión Malvinas”. Las Malvinas no son un faro para la Argentina, sino que nuestro país debe ser un faro para las islas.
Hoy la Argentina representa un agujero negro, negrísimo, diría, para los isleños, que bastante tienen que ver con el tema.
La ley 26659 y el proyecto en danza no son más que la continuación de la guerra por otros medios.
24/09/2026 a las 9:54 AM
La Argentina no invadió las islas Malvinas, las recuperó de un estado de usurpación. El Dr. da por perdido un conflicto que los propios ingleses consideran en desarrollo. El día que todos los argentinos compartan la opinión del Dr. podrá decir Inglaterra que ha triunfado. Esa población transplantada de isleños no pasa de ser instrumento de la estrategia inglesa que aspira, como último recurso a la «autodeterminación», para así continuar la usurpación del archipiélago con un barniz de legalidad.
24/09/2026 a las 12:54 PM
Felicito el comentario de «Leoncio» acerca de las islas Malvinas. Su opinión es «certera verdad». El análisis del abogado Rizzi, ajustado a cuestiones académicas del «Imperialismo Yanqui» de posguerra incurre en continuidad de reprochable consuelo. La desidia del Estado argentino en el tema remite a sucesivas cobardías: «La cobardía, compañera inseparable de los delitos, ha sido el signo distintivo de nuestros enemigos» (abogado Mariano Moreno). Rectifico, además, un extraviado concepto «sionista» que el presidente Milei expuso públicamente: «Argentina es la tierra prometida». Inexcusable mala interpretación, desde que nuestros mayores siempre entendieron que «Argentina es tierra de promisión».
24/09/2026 a las 10:55 AM
La disposición transitoria que usted califica de «alucinante», fue agregada a la Constitución Nacional en la nefasta «deforma» de 1994, cosa que usted omite deliberadamente, y que fue aceptada por todas las fuerzas políticas que intervinieron, y por la totalidad de los argentinos.
Por otra parte, usted dice que afirmar que las islas son argentinas es una «fantasía», y lo califica como una psicosis de la que se contagió la «nueva derecha», cuando es un reclamo de todos los argentinos, sin excluir a la izquierda y al perokirchnerismo.
Dice que la ley 26659 es inconstitucional, pero omite decir que fue sancionada en 2011, en pleno gobierno de la corrupta condenada con sentencia firme, sugiriendo que es obra de su denostado Milei.
Rizzi, usted destila mala leche por todos sus poros.
24/09/2026 a las 11:58 AM
sin dudar que las Islas Malvinas son argentinas pero están ocupadas por el Reino Unido con el aval de EEUU e Israel y algunos grupos argentinos argentinos de etnia hebrea (Soros – Elsztain).
Además digamos que por las buenas no los vamos a sacar de ahí y por las malas menos.
Pero todavía falta que nos roben la Isla de Los Estados.
Otro punto clave es la Isla Martín García que también está ubicada en un punto estratégico.
24/09/2026 a las 12:00 PM
Compañero «CORRECTOR», soslayando la paradoja, hoy me atrevo
yo, con todo respeto, a corregirlo a usted, siempre tan puntilloso.
Cuando usted acusa al inefable Doctor Rizzi, (el de la cabeza como
para zurcir paracaídas), de estar «destilando mala leche por todos
sus poros», está pifiando olímpicamente, porque en rigor de verdad
el caducado Rizzi ya no soltaría una gota de leche ni aunque lo
sometiéramos a una prensa de diez toneladas para que inútilmente
lo comprimiera.
24/09/2026 a las 7:39 PM
Si el respetable pensador argentino RIZZI, nuestro admirado
cofrade en este acogedor sitio de «EL INFORMADOR» donde
volcamos nuestras cuitas, hubiese transitado sus días en los
albores del fenecido siglo veinte . . . que nadie lo dude :
habría escrito un editorial como este que acabamos de leer
descalificando al MAHATMA GANDHI como suele hacerlo hoy
con nuestro Presidente Milei.
Colofón : evoquemos el trauma de la inconsolable «GATAFLORA».