Por Juan josé de Guzmán.-

La selección de los jueces para la aprobación del Senado debería hacerse de la misma forma que se resuelven las sentencias en los juicios por jurado (todo esto dicho con bastante simplificación, porque el mecanismo no es tan simple). Pero básicamente la idea sería que una vez que el Consejo de la Magistratura recibe el informe de cada futuro juez con el puntaje obtenido no pueda alterar la ubicación que por méritos haya logrado cada postulante para la integración de la terna que irá al Senado para su aprobación, sino que debería quedar en manos de un Tribunal Popular, que es quien cumpliría la función que hoy le compete al Consejo.

Quien lea las noticias y observe cómo tras las recientes designaciones, Mahiques mediante, todas las causas que involucraban al Poder se han resuelto con faltas de mérito (sin haber realizado ni una sola investigación del proceso que la fiscalía venía llevando adelante) o cajoneadas al mejor estilo Ariel Lijo coincidirá conmigo que así no se ejerce justicia.

Si el ministerio de justicia está en manos del gobierno de turno, que es quien designa al ministro y éste tiene el poder tribunalicio en sus manos, mal podremos hablar de una justicia independiente.

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