Por Carlos Tórtora.-
Anteayer, Patricia Bullrich dio otro paso más hacia su candidatura: reunió a la mayor parte de los 15 diputados nacionales que le responden y les dijo que estaba pensando seriamente en competir con Javier en las PASO de LLA y por la candidatura presidencial.
No era la primera vez que mencionaba este tema pero ahora, en una situación de semienfrentamiento, la amenaza se vuelve más creíble.
Sin embargo, algunos cercanos a la senadora exponen que la hipótesis de ir a las PASO no es más que una cortina de humo que ella tiende. Razones para esto no faltan. La realidad es que LLA funciona como una estructura rígida y centralizada y que Bullrich no tiene incidencia alguna en su conducción. Además, Martín Menem está exhibiendo que, dentro de su partido, él es el que manda y Karina así lo aceptaría. Pero hay sobre todo un motivo que habría convencido a Bullrich de que es casi imposible ganarle una primaria a Milei. Y es que todo el proceso eleccionario está bajo la conducción de la Junta Electoral partidaria, organismo que Karina controla hasta en sus mínimos detalles. Así, los plazos, los requisitos, el escrutinio y toda la operación de la primaria, quedaría fuera del control de la senadora.
Emprender una batalla electoral en estas condiciones sería suicida para Bullrich.
Juntos por el Cambio 2
Sin embargo, hablar de la posibilidad de las PASO le serviría a Bullrich para diferir su ruptura total con Milei, manteniendo la ilusión de que la sangre no llegaría al río.
Pero su apuesta real sería la construcción de un nuevo Juntos por el Cambio alrededor de tres ejes, la UCR, el PRO y los mileístas disidentes.
La apabullante derrota electoral de Trump dejó expuesto que a Milei le puede faltar apoyo político y financiero de Washington para encarar su reelección. Pero sólo con la derrota republicana no alcanza. Hacen falta hechos concretos que establezcan que el apoyo de EEUU a la reelección está en crisis. Esto sería lo que están esperando tanto Bullrich como Mauricio Macri y los radicales. Si esta situación se estira, aunque Milei se siga cayendo en las encuestas, el armado opositor se postergaría un tiempo más.
Sí cabe esperar que varios gobernadores dialoguistas aporten en los próximos días al aislamiento del gobierno. Lo harían fijando fecha para desdoblar las elecciones locales de las nacionales en sus provincias. En el actual clima político, esto reforzaría la tendencia a interpretar que muchos gobiernos provinciales se preparan para negociar con Axel Kicillof, Sergio Massa o la misma Bullrich.
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