Por Luis Alejandro Rizzi.-

CONSUMO E INGRESO DISPONIBLE. Es cierto, estadísticamente, que el consumo se mantiene en niveles históricos, pero no es menos cierto que el “dinero disponible” es menor.

Esta ecuación la debemos observar no como una consecuencia de la baja de la inflación o del ajuste, sino más bien por el nuevo acomodamiento de los precios relativos. Se sinceraron los precios de la energía y transporte, y de ese modo en los bolsillos disminuyó el monto del “ingreso disponible”.

Es bueno para todo sistema económico que los bienes y servicios tengan precios reales.

Cuando los precios no responden a sus costos de producción o prestación, por la existencia de subsidios a la oferta, se distorsionan, por la sencilla razón de que el ingreso disponible se desvía hacia el consumo, lo que incrementa la demanda y lógicamente los precios. Este “desvío de comercio” es una de las causas del largo proceso inflacionario, que vale la pena decirlo, no se corrige solamente restringiendo la emisión de dinero. La inflación reconoce varias causas, una de ellas es la recién expuesta.

Esta racionalización de precios relativos, es también una de las causas de que haya disminuido el ingreso disponible y que la sociedad en su conjunto se haya empobrecido, llegando a niveles que superan el volumen estadístico que ronda el 30%.

Este empobrecimiento masivo genera descontento social y rechazo a políticas de gobierno, buenas en la doctrina pero que provocan reparos y reacciones, también razonables y entendibles, en toda la sociedad pero que afectan más a los segmentos sociales o menos favorecidos.

Cuando el fin es bueno y las consecuencias son negativas, se plantea esa relación fatal entre fines y medios, y en el caso del gobierno de Milei, es obvio que los medios usados no fueron los correctos, no se tuvo en cuenta el concepto de “proceso”.

Gobernar es una acción integrada por sucesivas fases, que no sólo deben ser debidamente explicadas, sino que además deberían ser consensuadas para que la gente las pueda entender y soportar la necesaria transición.

En esos tiempos de “ajuste”, el gobierno debe proveer servicios básicos de educación, salud y seguridad, lo que exigiría una política fiscal coherente con esos fines. Por lo tanto, probablemente se deberían imponer contribuciones excepcionales por un lapso de entre tres a siete años a los segmentos más favorecidos de la sociedad, así como a las actividades más lucrativas.

Pero el gobierno hizo lo contrario, priorizó el pago de la deuda y RIGI mediante subsidios a las actividades más rentables, incluso la disminución de retenciones fue inoportuna.

Es cierto, puede haber compromisos para invertir hasta doscientos mil millones de dólares, pero siguen siendo compromisos futuros.

La preocupación del gobierno es la necesidad de acumular dólares con dos fines formales, pagar la deuda y poder controlar una eventual corrida, sin tener en cuenta la famosa corrida en contra de la libra del miércoles negro inglés del 16 de septiembre de 1992, en el que finalmente no sólo se devaluó, sino que, agravando la situación, tuvo que salir del sistema monetario europeo del tipo de cambio, la famosa “serpiente europea” que hacía que las monedas flotaran entre sí, con relación al dólar.

Ese día se potenciaron las ganancias especulativas de los más poderosos y se empeoró la situación del resto de la sociedad inglesa.

Hoy podríamos hablar de la serpiente mileísta, que consiste en intentar ajustar la realidad a los dogmas del gobierno, y usar el tipo de cambio y la restricción monetaria para bajar la inflación. Pasa que la serpiente mileísta se anquilosó, la inflación crece mes a mes para mantenerse en un 30% anual, y el tipo de cambio está virtualmente fijo. Desde el 1 de enero la inflación es de alrededor del 18% y el tipo de cambio varió menos de 2%. Es obvio, habrá en lo mediato un día de la semana que será negrísimo.

El gobierno ya perdió su tiempo, las consecuencias de sus decisiones generan día a día más rechazo, no por su finalidad sino por su pésima praxis.

En lo inmediato, no hay posibilidad de que crezca el dinero disponible en los bolsillos, el cisne negro viene anunciando su llegada.

El drama es que con Milei no se puede y tampoco se podrá.

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RIVER. CUARTO PARTIDO SIN HACER UN GOL. El problema River ya es cuestión y no depende sólo de Coudet sino de una dirigencia que parece mileísta por su rigidez para entender y su incapacidad para resolver.

El error se cometió al despedir a Martín Demichelis, por el temor a perder en octavos de final de la Libertaodres contra Talleres de Córdoba.

Se convocó a Gallardo, que pretendió partir desde Madrid 2018, sin entender que eso era el pasado.

En la segunda gestión de Gallardo se quemaron jugadores y se desperdició la cantera; no fue capaz de generar un nuevo proceso de recreación que podría llevar dos o tres años.

Luego del fracaso de Gallardo se trajo a Coudet, se congeló a 15 jugadores responsabilizándolos de los propios errores de la dirigencia.

Se gastaron millones en Correa y en Thiago Almada como si esos 35 millones tuvieran peso en el juego. River perdió seis partidos seguidos con equipos que valen centavos, pero que, como pobres, tienen más dignidad que los ricos.

La dirigencia de River debería renunciar junto con Coudet que, en vez de pedir refuerzos, debería haber aprovechado lo que tenía. Con los 15 jugadores desterrados ganó cinco partidos seguidos y luego empezó a perder, también seguido.

Algo pasó que no sabemos.

Hoy no puede jugar ni en un potrero.

Deberá volver a empezar y saber esperar, lo peor seria continuar…

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