Por Guillermo Cherashny.-
Después de dos improvisados como Nicolás Posse y Manuel Adorni con un interregno del inoxidable Guillermo Francos, llega Diego Santilli a la jefatura de gabinete de ministros, con un dilatada trayectoria de este político de raza, contador público de profesión, que manejó siendo muy joven los números de la Dirección Nacional de Migraciones, cuyo titular era Hugo Franco, que dependía del entonces ministro del interior Carlos Ruckauf, hoy analista político internacional.
Su padre, Hugo Santilli, fue presidente del Banco Nación durante el menemismo bastante antes del escándalo IBM Banco Nación. También era contador público y el expresidente de River Plate, al que lo llevó al título de campeón intercontinental.
Diego fue diputado nacional en los 90 y ambos Santilli estuvieron en el llano en el gobierno de Fernando de la Rúa, pero se los conoce por un agudo sentido común que no abunda entre los políticos.
Como anécdota, quien escribe esta nota consultó a Hugo Santilli en abril del 2002 sobre la designación de Roberto Lavagna como ministro de economía en momentos que en las casas de cambio había filas de coleros y marchas hacia los bancos reclamando la devolución de los depósitos. Santilli padre me dijo: «Roberto tiene calle para calmar a los mercados». Y no se equivocó.
Su hijo Diego siguió siendo menemista pero alejado del peronismo de Duhalde-Kirchner, y así fue socio fundador del PRO del boquense Mauricio Macri junto a Cristian Ritondo, otro menemista.
Diego fue diputado, senador nacional, ministro de espacio público y más tarde dos períodos de vicejefe del Gobierno de la Ciudad. Y en 2019, siendo vicejefe, absorbió la cartera de seguridad para encabezar en el 2021 la lista triunfante de diputados nacionales por Juntos por el Cambio en la Provincia de Buenos Aires, que renovó triunfando en octubre pasado del 2025.
Al poco tiempo fue convocado al ministerio del interior y se ganó la confianza de los hermanos Milei y ahora fue designado jefe de gabinete de ministros y probablemente un vocero autorizado de las políticas del gobierno, quizás tomando como ejemplo aalfredo Vitolo y Carlos Corach, excelentes ministros del interior que hoy también serían muy buenos jefes de gabinete.
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