Por Luis Alejandro Rizzi.-

En “los hechos de la semana” del pasado sábado nos preguntábamos: “Todo parece, para Macri, que su interés o táctica sea la de retirarse y refugiarse en la CABA en el 2027, como el peronismo en la Provincia de Buenos Aires lo hizo a partir del triunfo de LLA en noviembre del 23”.

¿Da por perdido octubre 2027? La respuesta parece “positiva” y es lo que creen los “ex JxC”.

Esteban Bullrich ocupó un rincón de la semana. ¿Seguirá con la idea de su candidatura?”

Como lo planteó el lunes Carlos Pagni en “Odisea”, de lo que se trata es de saber cuál será la demanda electoral, no sólo en contenido sino en forma.

Si partimos de las últimas elecciones, lo primero que surge es que el peronismo se limitaría a un máximo de un 40%, pero no sabemos de qué peronismo se trata y si encontrará un líder que lo aglutine, que por ahora no se ve.

Es posible que Cristina esté reflexionando, de allí su silencio, más allá del que le impone la prudencia de su situación procesal, que no le impide ni le cercena su derecho de opinión. Tiene limitados sus derechos políticos a perpetuidad, consecuencia de una ley sancionada por mayoría “peronista”.

Cristina, sin apartarse de sus ideas, admitiría que Milei impuso algunas convicciones de las que no hay retroceso: el orden de las cuentas públicas, el uso racional de los recursos y buenos resultados fiscales que no necesariamente se ponderan por el resultado matemático.

El mismo Kicillof envió una “misión” a Nueva York, con la idea de diferenciarse de él mismo.

El peronismo ya no es el de los tiempos pasados, pero hoy carece de identidad; por ahora sólo sabe “alborotar”, lo que parece servirle en algunas secciones electorales de la Provincia de Buenos Aires. No es suficiente.

Quedaría un 60% no peronista con segmento “antiperonista”, que es el que decidirá la elección que hoy luce dividida en tercios.

Tiene un base dura en ese 60%, más bien en el segmento “antiperonista”, están los “cambiemistas” -ex JxC”, perdidos en esta nebulosa y otro segmento disperso que se siente defraudado por Macri y no comparte los modos de los hermanos Milei.

Resumiría la situación así, sin los que están no se puede, pero con los que están no alcanza.

No se trata de derechas ni de izquierdas; se trata de “saber hacer bien las cosas”, es lo que falta.

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