Por Oscar Edgardo García.-
La selección argentina de fútbol ha logrado un triunfo épico e histórico ante un gran rival.
Los jugadores, entonando con mucho orgullo el himno nacional y vistiendo la casaca argentina, han demostrado un nivel futbolístico envidiable y una entereza muy poco común para superar la adversidad.
A la vez, el cuerpo técnico ha demostrado una gran solvencia profesional, así como también criterio, frialdad y valentía con los cambios de jugadores que realizó.
Al finalizar el encuentro, la hinchada y los jugadores vitorearon el tradicional e infaltable «un minuto de silencio…» dirigido a los simpatizantes rivales, el que debe ser extensivo a todos los incrédulos y los detractores que para con ellos hubo en el país y en el resto del mundo, porque demostraron indiscutiblemente y con mayúsculas que «HAY EQUIPO».
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