Por Luis Alejandro Rizzi.-

UN CÍRCULO POLÍTICO VICIOSO. El gobierno del tal Javier Milei tiene como objetivo para reelegir, polarizar la elección de octubre 27 con el “kukismo” cristinista, lo que incluye al “peronismo” en un mismo extremo que representaría lo peor de lo peor, simbolizado en la expresión “vuelta al pasado”, un significante vacío con origen en la doctrina del populismo convertido en dogma.

En esa dialéctica, el gobierno sería no sólo el futuro, sino “el mejor futuro”, otro significante vacío que deja ver que la disputa del poder está a cargo de dos “populismos”, que no se caracterizan ni por el respeto institucional ni por su vocación republicana.

Son dos sistemas “de facto” con el disfraz de las formalidades impuestas por la Constitución. Ambos comparten su vocación absolutista, su lenguaje agresivo y el culto por el mutuo desconocimiento, conformando el “síndrome de Babel”, al que León XIV describe como “…la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimiento”.

Se trata de dos extremos incapaces de relacionarse porque el objetivo es la mutua exclusión.

En esa trama queda esculpida la mutua debilidad parasitaria que se alimenta en el odio, impide el consenso y potencia la agonalidad como medio de razón.

Carecen de fortaleza, y en el fondo compiten desde su flaccidez en un marco de insoportable mediocridad e indigencia de virtudes.

Por el momento, lo que se debería llamar “negociación política” transita por el lado del tráfico de miserabilidades que luego se exhiben como sustento válido para decidir y orientación para actuar.

El riesgo país, un 6,41 % de sobretasa sobre el rendimiento de los bonos del tesoro de los EEUU a diez años de plazo, no sólo califica al gobierno, nos “descalifica”, en la misma línea que las pruebas “PISA” muestran el nivel de entendimiento de nuestros adolescentes de 15 años que, recordemos, votan a los 16 años.

Nuestro país muestra solidez institucional formal, el “niti” del hinduismo, pero el contenido está putrefacto, por eso vivimos tiempos morbosos. Carecemos del “nyaya”, que sería la institucionalidad realzada, según lo explicó Amartya Sen.

En los escenarios de la política pululan zombis, que en lenguaje tecnológico moderno serían avatares, en vez de una dirigencia idónea con capacidad performativa.

Por ahora se insinúan algunos “outsiders” que saben “hablar lindo”, pero nada dicen del “cómo hacerlo”.

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LA SALUD DEL PAPA. León XIV tiene el don de la “inmanencia” y más allá de que pueda o no viajar, estará presente entre el 9 y el 11 de noviembre en la Argentina.

La misa prevista en el monumento a los españoles debería realizarse, y León XIV podría estar presente recurriendo a la tecnología.

Dice León XIV: “No se trata de una decisión sobre nuestro futuro, sino sobre nuestro presente, porque la IA y las demás tecnologías emergentes ya son parte de nuestra vida cotidiana”.

La Argentina vive un momento como el que se describe en “MAGNIFICA HUMANIDAD”, “Por eso, cuando la dignidad de los hermanos se ve desfigurada, cuando la política no responde a los dramas de la humanidad, cuando la economía se vuelve contra la persona o la ciencia traspasa los límites de su método, [22] la Iglesia —junto con las demás confesiones cristianas y los creyentes de otras religiones— debe hacer oír su voz no para dominar, sino para servir a la comunión.  Entendida así, la Doctrina Social se convierte en una teología de la comunión en la historia; un lugar en el que la Palabra, hecha carne, sigue convirtiéndose en diálogo, memoria y profecía.”

La vida política de la Argentina necesita una pausa moral y una brisa discursiva que invite al encuentro y al “lío” de la diversidad de opiniones, y en su caso armonizar el disenso en un clima de comunidad nosística.

León XIV, recurriendo a la tecnología moderna puede estar con nosotros desde el poder de la palabra, del mismo modo que las pantallas le permitirán ver a los últimos la liturgia de la misa.

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