Por Luis Alejandro Rizzi.-

“El alto el fuego, como sea, es la única salida de Trump a este entuerto que generó el pasado 28 de febrero.

Si el ultimátum de Trump se llegara a materializar, estaríamos en el umbral de un hecho catastrófico que podría significar un fin de época…”

Decíamos ayer en este “Furgón” y gracias a Dios se produjo este comienzo del fin de esta locura desatada por Trump por su cuenta y riesgo ajeno.

También decíamos: “Mas allá de todo, EEUU deberá realizar un profundo análisis sobre sus “Fronteras de la vida”, que Trump cruzó una vez más con todo desparpajo.

Un mal no se supera con otro mal “peor”.

Quiero decir, este “alto el fuego” debe ser el comienzo de un proceso complejo de negociación que debiera excluir a los responsables de los hechos, fundamentalmente Netanyahu y Trump, que son los dos derrotados.

La negociación la deben protagonizar Estados Unidos, Israel e Irán.

Por las consecuencias del conflicto, también deberían participar Rusia y China, y fatalmente debería incluirse Ucrania.

Hay una realidad, el mundo no soportaba este conflicto, que ya tuvo consecuencias económicas que perdurarán; se gastó mucho dinero, que afectará los niveles de vida de la gente en casi todo el mundo.

Otra lección de estas dos guerras, Ucrania e Irán, es que los regímenes políticos no cambian, aunque cambien los nombres.

En otra perspectiva, la detención de Madur, ratificó la vigencia del régimen chavista.

Dicho de otro modo, los gobiernos se cambian internamente en todos los regímenes políticos, sean democráticos o autocráticos, por lo menos desde que se terminó el colonialismo.

En estas épocas de desprecio cultural, debemos aprender a vivir en “conflicto permanente”, en el que se discutirá sobre intereses más que derechos. Habrá momentos en que los “intereses” coincidirán y otros que no, lo que se debe prevenir es la agonalización de las cosas, parafraseando a Ortega.

El conflicto es inherente a la vida en sociedad.

La lógica nos dice que la resolución de un conflicto es la fuente de otro nuevo conflicto, y así es y será.

Tampoco existen ni “las últimas consecuencias, ni “el ultimo conflicto”

La vida es una trama con su propio revés, que consiste en saber relacionar los opuestos.

Siempre habrá gente que vivirá en uno de los extremos; son las llamadas “minorías”, que pretenden darle contenido al nihilismo y vaciar las creencias o vaciar la creencia para darle contenido al nihilismo, jugando con la ecuación de Hegel.

Es la relación entre asertivo, verdades de hecho y lo apodíctico que son las verdades de razón, pues bien, la flecha de la vida o del tiempo, en realidad son sinónimos, sustenta su vuelo en esa relación y vuela como puede.

La vida se vive como se puede, no como se supone que debería ser. Arriesgo, no existe el “deber ser”, es una de tantas neuorsis, personales y colectivas

Volviendo a la guerra de la “Furia épica”, no esperemos una paz eterna, es antinatural, se deberá buscar una resolución en la que nadie se sienta perdedor, no debe ser un final de suma cero.

El “alto el fuego” es un regalo de vida, veámoslo en esa perspectiva, en este tiempo de Pascua.

El mundo sigue en desorden.

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