Por Carlos Tórtora.-

Aunque la mayor parte de los analistas cree que todo terminará en un gran acuerdo de unidad, lo cierto es que están aumentando las chances de que el 15 de marzo se vote la renovación de autoridades del PJ bonaerense.

Con una inusual firmeza, la vicegobernadora Verónica Magario se presenta como la alternativa a Máximo Kirchner. Y cada vez son más los dirigentes que opinan que la interna sería un buen modo de movilizar a un partido que está aletargado y en el que empiezan a aparecer sectores que miran con interés una alternativa fuera del sistema, como el influencer evangélico Dante Gebel.

La Cámpora, a todo esto, vive la posibilidad de la interna desde su peor realidad histórica. Los discípulos de Cristina Kirchner han perdido gravitación entre los afiliados, pero todavía conservan poderosos aparatos económicos como el IOMA y el Instituto de Previsión Social (IPS).

Recién el 8 de febrero se sabría si habrá más de una lista, porque entonces vence el plazo para la presentación de listas.

Un hecho histórico

Para el cristinismo, perder contra Magario, que es la espada de Axel Kicillof, sería de una gravedad terminal, criterio que comparten sus máximas figuras como Mayra Mendoza, Federico Oternin y Federico Achaval. En tal caso la candidatura presidencial del gobernador marcharía sobre ruedas.

A todo esto, a Cristina se le hace cada vez más difícil obligar a Kicillof a cerrar una lista de unidad consensuada, sobre todo porque los números le van dando bien a Magario, mientras que Máximo sigue sin recuperar imagen positiva. Como están las cosas, al cristinismo ya no le estaría quedando tiempo para inventar un candidato competitivo. Le queda que prevalezca una vez más la fuerte tendencia de Kicillof a rehuir la confrontación.

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