Por Carlos Tórtora.-

Algunas de las encuestas conocidas en los últimos días siembran alarmas en la Casa Rosada. Sobre todo una que le asigna a Javier Milei apenas el 24% de imagen positiva, sin duda el número más bajo de su gestión. Esta situación desnuda que los libertarios no tienen candidato presidencial para reemplazar a Milei si éste se derrumba y no les dan los números para postularse.

No es extraño que desde la derecha empiecen a florecer entonces aspirantes a la Casa Rosada, como Dante Gebel y Jorge Brito. La única candidata viable dentro del gobierno es Patricia Bullrich, que hoy mide bastante más que Milei. Pero la senadora representa sólo formalmente al oficialismo, porque no cuenta con el apoyo del presidente y tiene sobre todo el rechazo de Karina. Parece obvio que Milei apuesta una vez más a todo o nada, forzando las cosas para seguir siendo la única opción frente al peronismo. Pero Bullrich puede escapársele de control, conseguir el apoyo del Círculo Rojo y convertirse en la candidata oficial si las huestes del gobierno entran en pánico. En las reuniones reservadas, ella no se privaría de decir que sería inevitable que la evolución del caso $LIBRA termine sacando de la cancha electoral al presidente.

En su mandato, Milei cuenta con un antecedente que lo favorece: el año pasado, todos los pronósticos indicaban que LLA iba camino a perder las elecciones legislativas pero Milei, con la ayuda invalorable de Donald Trump, dio vuelta el resultado.

Un camino por la cornisa

Hoy por hoy, el proyecto Bullrich 2027 enfrenta numerosos riesgos. Para empezar, Karina estaría dispuesta a ir a la guerra y aquella es vulnerable en más de un tema de corrupción

En segundo lugar, falta demasiado tiempo para que se vote y Bullrich puede sufrir en el camino un inmenso desgaste.

Tercero y como ya señalamos, Milei no tiene adónde retirarse si pierde el poder. Sufriría entonces una enorme persecución política y judicial y no cuenta con un partido sólido que lo defienda. Esta situación sin salida lo hace mucho más peligroso, porque puede intentar cualquier cosa.

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