Por Carlos Tórtora.-

Días atrás, Luis Caputo admitió que la inflación de marzo puede ser mayor que la de febrero; lo adjudicó a la guerra en el Golfo Pérsico y de este modo naturalizo la situación. Un poco antes, Javier Milei había admitido que la anunciada baja de inflación a menos de un punto quedará para el año que viene.

De este modo, el gobierno le va dando un discreto adiós a su más preciada bandera. No es un dato menor: la mayor parte del relato oficialista descansa sobre la extinción de la inflación.

Pero en las últimas horas empezó a rasgarse otra de las banderas centrales libertarias, la eliminación de los piquetes, cocarda que le fue adjudicada a Patricia Bullrich por su célebre protocolo antipiquetes.

Todo vuelve

Anteayer hubo un número de piquetes inédito -más de 100- desde que asumió Milei y se mostraron juntos la UTEP de Juan Grabois y el izquierdista Frente de Lucha Piquetero. La autora de este reverdecer piquetero es la Ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.

Ella decidió cerrar el programa Volver al Trabajo y 930.000 personas dejarán de percibir 78.000 pesos mensuales. Motivo suficiente como para desencadenar una cadena de reacciones en todo el país.

Queda por verse si el gobierno, jaqueado por la corrupción y la inflación y con una Ministra de Seguridad que enfrenta movilizaciones por salarios de las 5 fuerzas federales, estará en condiciones de hacer reprimir la nueva ola de piquetes.

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