Por Carlos Tórtora.-

Con su candidatura presidencial a media máquina y con el cristinismo empezando a tantear la promoción de otro candidato, Axel Kicillof apuntaría a contragolpear mediante una jugada audaz: adelantar las elecciones bonaerenses a gobernador, intendentes y concejales del año que viene. El movimiento sería prácticamente simétrico al desdoblamiento de las elecciones legislativas provinciales decretado para el 7 de septiembre del año pasado y que permitió un holgado triunfo del PJ.

El nuevo adelantamiento vendría acompañado por una reforma electoral que, si los números le dan al gobernador en la legislatura, incluiría también la vuelta a la reelección indefinida de los intendentes reclamada por 87 alcaldes que hoy no pueden ser reelectos.

El objetivo de volver a desdoblar las elecciones locales es claro: al no estar Javier Milei en la boleta, al peronismo le sería más fácil derrotar a Diego Santilli o el candidato libertario que fuere. Entonces, un triunfo peronista en mayo o en junio generaría una ola de triunfalismo que podría extenderse a las presidenciales de octubre. Vista la experiencia reciente, esto es dudoso, porque el triunfo peronista del 7 de septiembre pasado fue seguido de una victoria de LLA el 26 de octubre.

Pero habría otro efecto menos discutible: si el peronismo retiene la gobernación gracias al adelantamiento de Kicillof, sería muy difícil discutirle a éste la candidatura presidencial. O sea que la operación cerraría por el lado de asegurarle al gobernación su postulación.

En un tembladeral

Si el adelantamiento toma forma en los próximos meses, las cosas podrían complicársele bastante a Milei. Si la elección bonaerense se adelanta, el presidente, para ganar la provincia, necesitaría indispensablemente el apoyo de Mauricio Macri, porque no le sobraría un voto, ya que está visto que sin Milei candidato, los votos de LLA disminuyen bastante. Esta negociación con el PRO le saldría cara, porque los primos Macri exigirían que, a cambio de sus votos en Buenos Aires, LLA apoye la reelección de Jorge Macri en Capital.

Pero habría otras consecuencias tanto o más graves. Si gracias a Kicillof el peronismo gana, por ejemplo, la gobernación en mayo y antes Milei consigue que el congreso derogue las PASO, este cambio se le podría volver en contra a la Casa Rosada. Sin PASO y con un Kicillof triunfante, a la dirigencia peronista no le quedaría otra salida que ungirlo candidato a presidente. En cambio, de haber PASO, podría haber uno o dos candidatos alternativos que lo condicionen. Es así que la supresión de las PASO podría terminar siendo un búmerang para el presidente.

En este caso, la única expectativa libertaria sería que el PJ se fracture. Pero ¿quién va a querer enfrentarse con un candidato a presidente que acaba de conseguir que su partido retenga la gobernación?

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