Por Luis Alejandro Rizzi.-

Este “Furgón” vuelve a las vías y nos toca analizar el caso Maduro, con la perspectiva que nos dan estas casi 48 horas desde el “secuestro”.

Es evidente que hubo algún tipo de negociación previa al “secuestro” y todo parece indicar que también hubo traiciones, propias de los regímenes autoritarios; son las diversas formas de las famosas “purgas”.

Este “Furgón” tenía noticias de que Trump habría negociado con Delcy Rodríguez, ya que su intención no es la de entregarle el gobierno de Venezuela a González Urrutia y Corina Machado, sino un nuevo llamado a elecciones. En este aspecto Milei quedó descolocado.

Habrá que ver cómo sigue la cosa, pero si Delcy Rodríguez convoca a elecciones generales, no quedaría duda de que el régimen chavista dispuso su retirada en forma “ordenada”, como lo deseaba Trump.

Éstos fueron los hechos, según la información disponible y la propia de este “Furgón”.

Ahora analicemos las dos intervenciones de Trump en gobiernos de Latinoamérica y la reciente amenaza de hacerlo en Colombia.

La primera fue el pasado 9 de octubre en Argentina, mediante la intervención en nuestro mercado cambiario comprando pesos por valor de dos mil millones de dólares, con la finalidad de salvar al gobierno en un país que se estaba “muriendo de hambre”, según declaraciones de Trump. A partir de ese momento se hizo cargo del gobierno argentino, como desea hacerlo en Venezuela en esta transición.

Esa intervención impactó en las elecciones y modificó nuestro cuadro político, no sabemos por cuanto tiempo, pero ya podemos observar que la obsecuencia de Milei no se acomoda a los deseos de Trump.

Ahora Trump apunta a Colombia, que podría ser su tercera intervención, o por lo menos la tiene en mente.

En esta línea de interpretación, el secuestro de Maduro es inadmisible y el Juez que tiene a su cargo el juzgamiento debería disponer su libertad por aplicación de la doctrina del fruto del árbol venenoso. El secuestro, nos guste o no, fue ilegal.

Trump considera a Latinoamérica una franquicia de su gobierno.

La derecha festeja el “franquiciamiento”.

Share