Por Luis Alexandro Rizzi.-
El club es una sociedad que tiene por objeto el desarrollo de actividades recreativas y deportivas, o una de ellas, y culturales.
Hasta ahora, Europa era más “club que unión política” y EEUU cumplía la función de “security”, o policial en español.
Así funcionaba hasta la llegada de Donald Trump al gobierno de los EEUU. Pero ahora todo cambió, al punto que Trump excluyó a los norteamericanos, se puso de punta contra Europa, por su pretensión de “adquirir” a Groenlandia y de abandonar su rol de gendarme de la “security”.
A ello se suma el abandono de Ucrania y su pretensión de terminar la guerra con Rusia, rendición mediante.
Ese club que se llamó “Unión Europea” advirtió que la invasión de Rusia a Ucrania, de la que este martes 24 se cumplirán cuatro años, se ha convertido en grave “cuestión” para el futuro de Europa, pero además es la última y única esperanza para Kiev.
María R. Sahuquillo escribió en el diario “El país” que “los aliados europeos de Kiev se han convertido en su único gran escudo y baluarte contra el Kremlin, en un conflicto en el que toda Europa se juega su futuro geográfico, político y económico. Y no sólo frente a Rusia, sino también hacia las presiones y exigencias de los Estados Unidos de “Donald Trump”, no de los norteamericanos.
Rusia, en complicidad con Trump y los gobiernos de Hungría, Eslovaquia y República Checa, en la propia Unión Europea, esperan la fatiga del club, pero no advierten que Europa ha recuperado su propósito moral y político y hoy el futuro de Ucrania podría condicionar, en caso de su rendición, más o menos decorosa, la seguridad europea.
En el momento en que vivimos, Europa debe desafiar a Rusia. Y el momento histórico parece ser hoy.
Ese desafío también involucrará a Trump, que de una buena vez deberá definir y elegir entre su visión mercantilista del mundo o la visión político-cultural de los valores que están en juego.
¿Por qué motivo Europa no utiliza el dinero retenido a Rusia para defender a Ucrania, país que Rusia viene destruyendo sistemáticamente? Hasta principios morales justificarían el uso de ese dinero. Tarde o temprano Rusia deberá pagar reparaciones de guerra.
Es necesario, para la salud del mundo, plantear la “hora de la verdad” y, si Rusia estuviera dispuesta a desatar una guerra, lo hará hoy o mañana.
Por ahora eligió la rapiña. Le sale más barata. Es su modo “oulet” de apropiarse de territorios ajenos.
“El préstamo de 90.000 millones de euros se entregará. El vigésimo paquete de sanciones llegará. La economía europea eclipsa a la de Rusia. Tenemos los medios y la determinación para seguir apoyando a Ucrania”, declaró Kaja Kallas.
Orban y Robert Fico, éste por Eslovaquia, pretenden chantajear a las autoridades de la Unión Europea invocando el corte del oleoducto “Ruzhba” (amistad), para suspender la ayuda de 90 mil millones de euros, ya aprobada, acusando falsamente a Ucrania de la consecuente suspensión del envío de petróleo, cuando este país denunció que un ataque ruso con drones golpeó el canal, en el este del país y causó el corte.
Putin debe ser desafiado y sólo Europa puede hacerlo. El primer paso es disponer del dinero ruso incautado. El segundo, intervenir activamente en la negociación de paz. No es sólo tema de Trump; es cuestión Europea.
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