Por Carlos Tórtora.-

Tres semanas atrás, Axel Kicillof y Máximo Kirchner le pusieron punto final a la interna del PJ bonaerense, repartiéndose cada uno el 50 por ciento de los cargos partidarios en juego. Y para sellar la paz, el gobernador aceptó hacerse cargo de la presidencia del PJ bonaerense, en tanto Máximo será el presidente del Congreso partidario.

Las huestes axelistas, nucleadas en el MDF, vendieron el acuerdo como un gran éxito que consolidaba la candidatura presidencial. Por su parte, en círculos de La Cámpora se interpretaba el acuerdo con más realismo.

Así es que consideraban excelente para ellos un acuerdo que les permita retener sin esfuerzo la mitad del PJ. Además, Kicillof estaba sellando así una nueva alianza con los Kirchner que poco lo beneficiaba como aspirante a la Casa Rosada.

Los hechos demostraron que la segunda interpretación era la correcta.

Anteayer los senadores bonaerenses que responden a Máximo no tuvieron empacho en doblegar a Kicillof para imponer como vicepresidente primero del Senado a Mario Ishi en lugar de la candidata de aquél, Ayelén Durán.

La victoria cristinista fue por partida doble, ya que Sergio Berni fue elegido presidente del bloque del PJ.

La derrota que sufrió el gobernador fue entonces por partida doble: de nada le sirvió su alianza con el cristinismo, porque igual le jugaron en contra. Y además, quedó en evidencia que sigue sin poder controlar la legislatura. A todo esto, Cristina recibió a Miguel Ángel Pichetto para charlar sobre el futuro del peronismo.

Mala racha

Así las cosas, esta contraofensiva cristinista sobre Kicillof se da en un momento especial, porque con la sanción de la Reforma Laboral queda debilitada la cúpula de la CGT, el principal sustento de la carrera presidencial de aquél en el peronismo.

No es casual que desde su silencio Cristina esté maniobrando para demostrar que sigue pudiendo condicionar a su ex pupilo y controlar al PJ. Días atrás, el kirchnerismo fue derrotado por LLA en las elecciones locales en San Rafael y otros distritos de Mendoza y hace tres días Patricia Bullrich consiguió que el Senado dejara al bloque de José Mayans sin ninguna autoridad de la Cámara. Acorralada, la expresidenta retomó entonces la iniciativa.

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