Por Carlos Tórtora.-
La explosión de malestar social en Irán es la crisis más grave desde que se instauró la República Islámica en el 79. Las protestas y la sangrienta represión que realiza el régimen son los efectos de una compleja trama de causas donde juegan el hartazgo del régimen teocrático, la corrupción y el autoritarismo oficial, etc.
Sin embargo, el disparador de la actual crisis fue la brusca aceleración de la crisis económica.
En particular, el desencadenante fue la devaluación del Rial un 20% en el último mes y un 81% en el último año, lo que originó una estampida inflacionaria y las manifestaciones públicas que ahora son reprimidas.
En particular desde junio último, el Rial iraní perdió el 40% de su valor frente al dólar.
Así es que la caída del nivel de vida y el pesimismo generalizado pasaron a ser el denominador común de la población.
Paralelismos
Vemos entonces que la realidad económica iraní -no la así la política- presenta similitudes con las perspectivas de un colapso del programa económico de Luis Caputo.
Quince días atrás, el Congressional Research Service, la oficina del presupuesto del Congreso de los EEUU, emitió un durísimo informe sobre las perspectivas económicas de la Argentina. Bajo el título Us Financial Support, los economistas Joshua Klein y Rebecca Nelson hacen una serie de consideraciones sobre las inconsistencias del programa económico de Caputo. Y terminan diciendo que la Argentina se bambolea entre el default y una importante devaluación.
Esta señal de alarma que proviene de los legisladores que deben aprobar o rechazar el salvataje financiero a la Argentina coincide con las luces rojas que vuelven a encenderse dentro del país. El espejo de Irán señala la posibilidad de que en la Argentina se produzca una reacción social violenta ante una eventual devaluación. Una señal de advertencia que sería bueno tener en cuenta.
Deja una respuesta