Por Luis Alejandro Rizzi.-

Las acciones necesitan pruebas de una segunda fase, crecimiento económico sostenido, informa Bloomberg, no existe un crecimiento de las ganancias, que es el “motor libertario”.

YPF registró pérdidas en el último trimestre del 25 y la emrpesa de los Bulgheroni redujo sus ganancias de modo sustancial.

El mismo medio dice que el millonario Stanley Druckenmiller abandonó la posición de Duquesne Family Office en un fondo que cotizaba en el país y, luego de una toma de ganancia financiera, giró su capital a Brasil, del “socialista” Lula.

Después de octubre, el índice Merval cayo un 8% y el índice MSCI regional -latinoamericano- creció un 20% en el mismo tiempo.

El índice de confianza del consumidor que mide la Universidad di Tella sigue hacia la baja y el gobierno se mantiene firme en que el salario crezca menos que la inflación, lo que produciría una caída de los precios.

Pero en la medida que cae el consumo cae la recaudación y los dadores de empleo disminuyen.

Hay exceso de oferta, hecho que se nota en las plataformas, si bien es anecdótico, días pasados un chofer de una plataforma me decía que ahora, en las cuatro horas que sale a la calle, entre las seis y diez de la noche, le ingresa un 60% de lo que hacía antes de las elecciones. La demanda es la misma y nosotros somos muchos, yo trabajo con tres plataformas. Ese mismo fenómeno, exceso de oferta, es destacado por varias consultoras.

De todos modos, me decía un estudioso del tema, un alto porcentaje de servidores de plataformas lo hacen buscando un ingreso complementario, el problema es que también empieza a ser insuficiente.

El gobierno sigue con su plan, dólar bajo, y ahora busca algún alivio en las tasas de interés.

Días pasados, en una reunión privada, Luis Caputo dijo que Milei tiene el seguro Trump y esa versión, que me pareció cuando menos imprudente, la reitera Marcelo Bonelli en su columna semanal de los viernes en el diario “Clarín”: “Toto -en sus charlas privadas- dice que todo está bajo control. Y que en última instancia hay “seguro Trump”.

Esta es la prueba más cabal de la precariedad del plan, que el año pasado hizo agua en abril y octubre.

La lógica dice que sin consumo no habría inflación; Milei apunta a al alto consumo de ese 20% que supera una base de ingresos de seis millones de pesos netos.

EL resto sobra.

Otra medida en estudio sería la de reducir los días del mes a 20. Se trataría de 20 días de 36 horas.

Podría ser, según mis fuentes, uno de los anuncios de “Don Charletín” el domingo, paradojalmente, en el horario que era de Tato Bores. Claro está, don Tato hablaba con humor de calidad de cosas serias.

Charletín nos dirá que es el mejor presidente de la historia, que está ganando diversas batallas que superan la imaginación de don Quijote, en un lenguaje chabacano y sórdido, especialidad de las “fuerzas del cielo”.

Insultos de mal gusto, amargo obrero con vinagre y como diría Cristina “¡¡¡bad show!!!”

Un consejo, don Charletín, ni el monólogo ni el soliloquio, ni el buen humor ni la gracia es lo suyo… déjenos libre el horario de las nueve de la noche del domingo; es sólo de Tato, lo pedimos por caridad y por la seriedad de la gracia del buen humor.

No nos queme los buenos recuerdos… que para malos está usted.

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