Por Luis Américo Illuminati.-
En su declaración indagatoria de ayer 17 de marzo por la causa Cuadernos que se le sigue a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ésta calificó el proceso de “mafioso” y denunció una persecución judicial-mediática. En su accidentada declaración, la mendacidad de la imputada quedó demostrada desde un punto de vista psicológico, juntamente con la observación de sus expresiones, gestos y posturas corporales (kinésica o cinésica), ante el evidente e indisimulable estado de desequilibrio, desubicación y distorsión de la realidad de la acusada al mostrarse frente al Tribunal que la juzga, con actitud burlona, sarcástica, prepotente y soberbia al molestarse al tener que responder las preguntas obligatorias -que prescribe la ley- sentada en el banquillo de los acusados. Luego, un poco más calmada, cuando le concedieron la palabra, comenzó su actuación teatral, un destemplado y atrabiliario “discurso”, mezcla de alegato, reconvención y confuso galimatías con pretensiones de polimatía; utilizó su gastada muletilla de que es víctima de una conspiración judicial o “lawfare”, acusando al fallecido juez Claudio Bonadío y al fiscal Carlos Stornelli, de manejar el expediente con “prácticas absolutamente mafiosas” y una “instrucción delictiva o criminal”. Dijo: “Si hubiera robado millones de dólares, no estaría acá”; cuestionó que se utilicen pruebas fraguadas. Contradijo y no hizo caso del consejo de todo abogado que actúa en defensas penales que conviene hablar poco o nada, ya que sus dichos son altamente reveladores, especialmente cuando dijo: “Estoy presa porque decían que administraba todo en favor de Lázaro Báez y ahora dicen que tengo que ir presa porque soy la socia de todos los otros empresarios. ¿En serio? Tienen derecho a perseguir pero sean más coherentes”. “Me puedo morir presa… Créanme que en algún momento esto se va a terminar”. Sostuvo que si hubiera robado “millones de dólares, no estaría acá”. También fustigó la situación económica del país, describiéndola como una “catástrofe social y económica” generada por el gobierno actual, hablando como si ella fuera completamente ajena a las causas que desencadenaron la situación actual. Finalmente se negó a responder preguntas -ya que es obvio que se hubiera enredado aún más en la madeja de su desprolijo discurso, calificando el proceso como un “circo.” Cabe señalar respecto de la expresión utilizada por la declarante: “créanme”, su famosa y trillada muletilla, retórico-teatral, caballito de batalla pretensamente disuasivo usado en sus efusivos discursos y arengas. Una muletilla similar a la de Carlos Menem: “Síganme que nos los voy a defraudar” o como el título de su libro “Sinceramente”. De lo que se deduce claramente que a la declarante le hubiera convenido mucho más abstenerse de declarar antes que hacer las burdas manifestaciones que la hunden más todavía.
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