Por Carlos Tórtora.-
Ya próximo a iniciarse el año político, Javier Milei se encontró con una ventaja extra en su ecuación de poder con la oposición. La pieza fundamental del armado peronista, el PJ bonaerense, está próximo a definir el rumbo del justicialismo a nivel nacional. Si en las elecciones de autoridades partidarias del 15 de marzo triunfa La Cámpora, se apagaría la estrella de Axel Kicillof y, a la inversa, se eclipsaría definitivamente Cristina Kirchner. Pero una solución intermedia, el acuerdo, podría hacer que continúe la pulseada un tiempo más.
Sólo el acuerdo, que debe darse antes del 8 de febrero, fecha máxima de la presentación de listas, garantizaría una tregua en la crisis.
Una pulseada interminable
Pero el dato más relevante es que esta indefinición de la interna entre cristinistas y axelistas está teniendo el efecto de paralizar políticamente a casi todo el peronismo.
Algunos de los gobernadores peronistas que están negociando con el gobierno se salvan del efecto paralizador, lo que no ocurre con los bloques de senadores y diputados nacionales, a los que les está costando hilvanar una postura homogénea para oponerse a la reforma laboral, en medio del tiroteo entre cristinistas y axelistas.
Parece obvio que la eventual fractura del PJ sería el escenario ideal para los libertarios, que se perfilarían así para ganar las elecciones presidenciales del 2027.
El sentido común dice que es muy improbable que se llegue a la ruptura y que un acuerdo haría que la pulseada entre Kicillof y Cristina se estire durante todo el 2026.
28/01/2026 a las 6:18 PM
La sombra que proyecta Cristina se extenderá sobre todo el mundo peronista; no hay vueltas.