Por Carlos Tórtora.-

Hay un solo factor que está conteniendo el desarrollo de la interna del oficialismo y éste es la sanción de la reforma laboral. Efectivamente, hasta que no termine el tratamiento de la ley en el Congreso, la lucha interna de los libertarios estaría frenada, porque de lo contrario se estaría favoreciendo a la oposición. Lo más probable es que Diputados dé el jueves próximo la media sanción restante y que le agregue cambios, con lo cual el proyecto volvería al Senado. En síntesis,que hasta mediados de marzo la reforma laboral no sería ley y tampoco recrudecería la interna del poder.

En el medio, habrá distintos temas que influirán. Por ejemplo, Karina Milei necesita imperiosamente que en Diputados la sanción de la reforma no se le complique demasiado a su incondicional Martín Menem. Si éste no saliera bien parado, crecería por contraste la figura de Patricia Bullrich, que desde el Senado consiguió una buena votación de la reforma.

Karina temería que Bullrich termine convirtiéndose en la reina del Congreso y sobre esta base construya su candidatura presidencial. También se especula con que, si el trámite de la reforma se complica, Santiago Caputo recupere espacio cuestionando la dictadura partidaria que ejerce Karina.

Un panorama oscuro

Aunque todavía no se refleja en nada público, hay quienes dicen que Javier Milei estaría furioso por la escalada de hechos de corrupción que sacude al gobierno.

Primero fue la renuncia de Demián Reidel a la presidencia de Núcleoeléctrica, por los sobreprecios en los contratos de la empresa de limpieza LX. Luego trascendió que el ministro de Defensa Carlos Presti volvió a contratar como proveedora de alimentos para la Armada a la empresa china Stade Grid. La misma fue apartada de su anterior contrato con la Armada luego de que una investigación ordenada por el anterior ministro de defensa, Luis Petri, determinara que estaba entregando un 25% menos de los alimentos comprados.

Por último, el canciller Pablo Quirno firmó la adjudicación directa de un contrato por 114 millones de pesos a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa, presidida por Josefina Rouillet, esposa del Ministro de Desregulación Federico Sturzenegger. El curso de inglés se le dará a 132 funcionarios que, curiosamente, ya están capacitados en esa lengua como todos los funcionarios de la Cancillería.

En definitiva, se va esbozando una nueva oleada de corrupción oficial.

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