Por Carlos Tórtora.-

El gobierno todavía no asumió lo que ya es una realidad en el Congreso: no habrá reforma laboral en las sesiones extraordinarias. En buena medida, la demora se deberá a que el 16 y 17 serán feriados por Carnaval y entonces no habría tiempo para que el proyecto vuelva a tratarse en el Senado con las modificaciones que seguramente le harán en Diputados. Milei podría extender las extraordinarias hasta el 28 de febrero, pero un día más no cambiaría nada y pondría en evidencia la torpeza del gobierno.

Que la reforma laboral pase a las sesiones ordinarias es todo un dato y no favorable al gobierno. Para empezar, ya en marzo la presión sindical en la calle será bastante mayor que en febrero y la posibilidad de un paro general también será más fácil de manejar para la cúpula de la CGT. El paso del tiempo también puede ayudar a los sindicalistas en el sentido de que varios gobernadores, presionados desde los PJ provinciales, pueden empezar a ponerle reparos a lo que acaban de acordar con Diego Santilli.

Un tercer factor que va a conspirar contra la rápida sanción de la reforma laboral serían los números de la economía. Al compás de la renuncia de Marco Lavagna y de las sospechas acerca de los números del INDEC, la profundización de la recesión y el hundimiento del consumo le restan fuerza política a la reforma laboral.

Señales

Sea como fuere que termine el proceso legislativo, ya es obvio que la reforma no es el paseo que imaginó Milei después del 26-O. El control del Congreso por LLA es, por lo que se ve, mucho más enmarañado y complejo de lo que suponía. Una de las consecuencias de esto es que Patricia Bullrich, la abanderada oficial de la reforma laboral, bajó su perfil llamativamente en los últimos días, dando a entender que las cosas están realmente difíciles.

Tal cual lo planteó con su discurso, el gobierno no podría darse el lujo de que no se sancione la reforma, porque la misma sería esencial para la continuidad del programa económico. Por su parte, Milei quemó las naves al negarse a negociar modificaciones importantes al proyecto.

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