Por Luis Alejandro Rizzi.-

UN GOBIENRO DESNUDO.

Siempre recuerdo una reunión política que se hizo en nuestro estudio en la segunda semana de junio de 1982, en la que Horacio Domingorena dijo más o menos: “el gobierno militar perdió en su propio oficio -la guerra-, ya tiene fecha de defunción, deberá llamar a elecciones lo antes posible, se acabó”.

¿Cabe pensar lo mismo del gobierno de Javier Milei?

Objetivamente en estos días se vio impactado en lo moral, por los casos $LIBRA y la minucia del caso Adorni. En lo económico, en la misma medida que el dueto “Trump-Bessent” le regalaron una epifanía navideña anticipada, ahora Milei advierte que no es navidad todo el año, a lo que se suma la guerra de Medio oriente, cuyo final ya no depende ni de EEUU -Trump-, ni de ISRAEL -Netanyahu-, sino además de Irán, muy lejos de rendirse.

A Milei se le ensombreció el horizonte económico, en su propio “metier”.

Según el portal “lapoliticaonline”, “Economía filtró que estaban negociando préstamos directos de Italia e Israel, confirmando el anticipo de LPO: en el gobierno reconocen que necesitarán entre uno y dos salvatajes más para llegar a las elecciones presidenciales del octubre del año próximo.” Otras dos epifanías…

La escuela austriaca se le cayó encima.

“Argentina week” al fin de cuenta pareció restar más que sumar, no tuvo cobertura periodística de los grandes medios en EEUU ni conformó a industriales ni a los once gobernadores que asistieron.

La actividad económica sigue deprimida y las consecuencias se padecen en los conglomerados de los conurbanos de las ciudades y empiezan a pegar feo en el nivel medio de las clases medias de la sociedad.

Las encuestas muestran que el juicio negativo sobre el gobierno supera al positivo y las más favorables al gobierno por sus resultados muestran un empate, es decir disminuyó la adhesión.

Por último, no es que apareció un “cisne negro”, me refiero a la guerra de Medio Oriente, que por ahora no impactó de lleno en la economía argentina, el desbarajuste viene por las propias falencias del “programa”.

El gobierno pierde mal en lo moral y peor en su oficio, la economía.

En lo moral se agrava, porque se trata de descubrir quién es el “malo” que difunde los hechos, que son “sagrados”. El gobierno quiere ocultar su inmoralidad lo que agudiza su perversidad y descalifica, sin necesidad de hacer ponderación alguna.

El gobierno se mostró desnudo en un antiestético y grosero “strip tease” político.

En lo económico engaña cuando, como informó “La Vanguardia”, discurseó en Budapest: “El presidente Javier Milei cerró su actividad en Budapest con un discurso en la cumbre de la CPAC. Ante referentes conservadores, el mandatario prometió erradicar la inflación en Argentina para finales de 2027 y destacó los logros de su gestión, resaltando una reducción del gasto público de aproximadamente 15 puntos del PBI, lo que, según sus cifras, habría permitido disminuir la pobreza del 57% al 30%.”

La reducción del gasto es en gran parte contable, no hay inversión en capital y se agravó el deterioro de la infraestructura vial y ferroviaria. Dudoso el superávit fiscal, si se computaran los intereses devengados, el resultado sería otro.

Como sucede con toda fabulación, en algún momento uno se lleva la realidad de frente.

***

LA GUERRA ENTRA EN SU CUARTA SEMANA.

“Si el conflicto persistiera más allá de unas pocas semanas -o meses-, es casi seguro que los precios del petróleo alcanzarían máximos históricos, tanto en términos reales como nominales. Sería una situación que resultaría devastadora para la economía global”, opinó para el diario “La Nación” Joseph Webster.

Esto significa que este conflicto debería tener cuando menos una “detente” en las próximas dos semanas, pero para ello parecería, de no aparecer una mediación, que debería ser firmada no sólo por los tres países involucrados, sino también por Rusia, China y Europa, ya que fatalmente deberá abrirse una transición para administrar las consecuencias.

Sería algo así como un armisticio para evitar una nueva guerra.

Tema no menor, debería entrar Ucrania en ese “armisticio”.

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