Por Luis Alejandro Rizzi.-

…Y LA GUERRA CONTINÚA.

No fue una guerra de poco tiempo. Entra en su sexta semana y es obvia la estrategia iraní: ganar tiempo y esperar la hora de la infantería. Pero mostró al mundo que aún tiene resto; acaba de derribar dos aviones norteamericanos, un F15E y un A-10.

Por el estrecho de Ormuz sólo sale petróleo iraní, el Brent está en los u$s 109,00 y los mercados, como suele ocurrir con el capital, está miedoso y comienza a perder estabilidad. ¿Qué pasaría si todos quieren vender?

En el mundo capitalista, el principal enemigo es la inestabilidad y paradojalmente así se favorece a los regímenes no democráticos o con sistemas democráticos diferentes, como sostuvieron China y Rusia en el documento suscripto el 4 de febrero de 2022: “No existe un modelo único para guiar a los países en el establecimiento de la democracia” o que “las partes comparten la idea de que la democracia es un valor humano universal, más que un privilegio de un número limitado de Estados”

Lo cierto es que no sólo Trump sino EEUU, Europa, en un conflicto que le es ajeno, y por supuesto Netanyahu -Israel-, “están en problemas”, que se convierte en una “cuestión” de extremo riesgo, para el futuro de una parte del mundo y por supuesto de la otra también.

La guerra de “Irán” se mezcló con la de “Ucrania”, dos problemas que generan la gran “cuestión”, cómo se resuelve, ya no es sólo cómo se sale.

Lo grave es que la dirigencia más extrema de Irán, los “ayatollahs”, se han fortalecido, Putin mantiene intacto su poder, pero Trump y Netanyahu ya no son creíbles, confiables y, como suele ocurrir, la guerra cansa más a los buenos que a los malos.

El tema de Irán es la hora de la infantería. Es el tiempo en que la muerte se hace visible y supera a la destrucción material.

El buen sentido dice que Trump no debería usar la infantería sin acuerdo del congreso de su país, pero Trump es capaz de hacerlo, ¿se animará?

Los mandos militares, ¿acatarían una orden ilegítima…?

Paradojalmente, una crisis política en los EEUU podría ayudar.

Negociarían, en ese supuesto, las dos castas, la norteamericana y la de los ayatollahs.

Hay algo en común en todos los regímenes políticos, “la rosca”, la cosa es cómo y quiénes amasarán.

Todo indica, dentro de la lógica, que no serán ni Trump ni Netanyahu.

En este preciso momento Milei resolvió una virtual declaración de guerra a Irán.

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¿Y POR CASA?

Recordando una vez más la cita de Carlos Marx, Milei debiera pensar que la tragedia se puede soportar y superar, pero la farsa no. En ese círculo está encerrado el gobierno por el caso “Adorni”, que se convirtió en una suerte de antónimo, pasó a ser “adefesio”.

La economía no arranca y ya es casi imposible esperar la ayuda de Trump-Bessent; el FMI duda por la falta de reservas, más de trece mil millones, para estar a la par; Caputo, “El Toto” putea y los Granaderos recuerdan a Abba, ejecutando sus clásicos, para agasajar a “el jefe”. Esto es lo que está pasando.

Lo que le faltó decir a Marx es que la “FARSA” puede ocultar la tragedia, sólo por un tiempo…

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