Por Luis Alejandro Rizzi.-

En un reportaje hecho a John Cochrane, publicado en el portal del diario “Perfil”, el especialista en teoría financiera afirma que: “Puedes notar, por ejemplo, que los mercados de predicción funcionan bastante bien. Lo sabemos porque observamos los eventos. Ese es el punto de los mercados. Ahora, el chiste dice que los mercados han predicho nueve de las últimas cinco recesiones. A veces también se mueven por razones desconcertantes y eso es lo que hace que sea divertido para nosotros, los académicos, estudiarlos…”

En mi opinión, no soy especialista, sino observador, pienso que en general las razones de los mercados son “desconcertantes”, por la sencilla razón de que son sensibles al poder financiero.

En la crisis del 16 de septiembre de 1992, el Reino Unido se vio obligado a retirar a la Libra del sistema europeo de tipos de cambio, debido a que el poder financiero de George Soros virtualmente quebró al Banco de Inglaterra.

Sería para Cochrane una “razón desconcertante”, ya que no era posible preverla.

En alguna medida lo fue, pero al revés, la intervención del tesoro de los EEUU en el mercado de cambios de Argentina el pasado 9 de octubre.

La predicción era que el dólar se escapaba y el gobierno quedaría sumido en una crisis financiera terminal; no era previsible un salvataje.

Sería otra “razón desconcertante”, que incluso tuvo consecuencias políticas, el gobierno ganó la elección de medio término, en un marco de abstención del 34%, pero ganó.

Los mercados financieros tienen subas y bajas, siendo las primeras oportunidades de toma de ganancias y las segundas, oportunidades para futuros.

Es posible que la “toma de ganancias” sea una de las causas de recesiones, lo que más bien nos llevaría a la teoría de las “profecías autocumplidas”.

Las “recesiones” son también oportunidades, porque generan devaluaciones y se abaratan los bienes locales; son lo que se llama “precios de ocasión”, que prefiero llamar “precios de outlets”.

En mi opinión, en los mercados financieros lo que se pondera es la “confianza en el cumplimiento de las obligaciones” o, si se prefiere, en la “capacidad para cumplir con las obligaciones asumidas”.

En este punto aparece la cuestión fiscal, como lo afirma Cochrane: “Significa que, en última instancia, el valor del dinero descansa en la confianza de las personas en que el gobierno lo respaldará y pagará sus compromisos. Esa confianza puede dar lugar tanto a períodos de gran estabilidad monetaria como a períodos de volatilidad. La política monetaria, por supuesto, tiene su función, y en el largo plazo puede influir de manera decisiva sobre la inflación. Pero ambas, la política fiscal y la monetaria, deben trabajar juntas. No existe un momento en el que una pueda ignorar completamente a la otra”.

Vemos, yendo a la práctica local, que el gobierno de Milei trabaja en esa dirección, para demostrar que tiene capacidad de pago de la deuda.

La energía, la minería y el campo, le garantiza el ingreso de dólares para el pago de intereses y así rolear el capital que genera nuevos intereses.

La cuestión es que se queda sin capacidad para la inversión de capital, siendo lo más grave que el salario pierde valor real, lo que afecta a la industria, la construcción y el consumo, y en un tiempo relativamente breve la recaudación fiscal, es decir la capacidad de pago.

Por eso la Argentina es un país de oportunidades financieras para ganar dinero en moneda fuerte, el “carry trade”.

Este espejismo luce como el canto de Parténope, Ligea y Licosia, es para disfrutarlo atado a los palos de la nave, que en nuestro medio es el bendito “carry trade”.

Por último, este sistema del gobierno diluye la paciencia social, el paro de las CGTs es una luz amarilla, intensa, incluso para el gremialismo.

Luego de subida esta nota se conoció la encuesta de la empresa ZENTRIX, que muestra que 7 de cada 10 personas apoyan el paro gremial y se oponen a la “modernización” laboral.

El gobierno está metido en un “círculo pernicioso” sin voluntad de salida.

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