Por Luis Américo Illuminati.-

Los encontronazos y desinteligencias que han existido en la Argentina entre los presidentes y los vicepresidentes han sido algo bastante común, en algunos casos las desavenencias no pasaron a mayores (Víctor Martínez con Alfonsín), pero en otros casos los conflictos trascendieron. Por ejemplo, Frondizi con Alejandro Gómez-quien renunció su cargo debido a profundas diferencias políticas y económicas con el presidente-, Menem con Duhalde, Fernando de la Rúa con Chacho Álvarez, Cristina Kirchner -actualmente con prisión domiciliaria- primero con Julio Cobos y luego con Alberto Fernández, y ahora, Javier Milei con Victoria Villarruel. Desde el primer día de gobierno se vio que ésta -y no lo disimuló para nada- no quería resignarse a tener un papel pasivo y decorativo como les cabe a todos los vicepresidentes que ocuparon ese cargo, sino antes bien, quería un rol primordial dentro del flamante gobierno. Villarruel, lo mismo que su compañero de fórmula, totalmente noveles en el campo político debutaban. Y ella bella como un hada del bosque, con una sonrisa encantadora y una voz un poco chillona, era bien mirada junto con Javier Milei por sectores nacionalistas, y al principio, por la gente harta de las tropelías del kirchnerismo, pero por sobre todo, por los jóvenes no peronistas y por los militares retirados que lucharon contra la subversión, todos ellos le veían un futuro prometedor, sobre todo, después del debate que tuvo por televisión con al presuntuoso candidato Agustín Rossi, quien salió mal parado. Pero son muchos los que actualmente se ha desilusionado por muchas de sus actitudes y declaraciones, que no la favorecen, como, por ejemplo, sacarse una foto con el gobernador de la Rioja -Ricardo Quintela- que ha sido denunciado por el Fiscal Carlos Stornelli por su llamamiento público para impedir que el presidente termine su mandato en 2027. Sus críticos más benévolos señalan que se le han ido los humos a la cabeza, que es una verdadera lástima que arruine así su incipiente carrera política y sus posibilidades futuras al aliarse con el peronismo, lo cual sostienen, no es una mala sino una muy pésima idea. Sostienen enfáticamente que se ha precipitado, que está por dar un salto en el vacío.

Conclusión

Las mejores causas dignas por las que vale la pena luchar suelen frustrarse por vanidad u orgullo herido. El peronismo -que está dividido- quiere arremeter contra Milei usando de ariete a su ex socia política Victoria Villarruel. Y ya lo hemos dicho en una anterior nota en esta misma página, no se puede mezclar el agua con el aceite. Ya se ha visto sobradamente que las alianzas o coaliciones políticas terminan siempre mal, como ya sucedió con el FREJULI en 1973, el FREPASO, en 1999 y Juntos por el Cambio (ARI + PRO) en 2019. Por eso, es mejor para la señora vicepresidenta estar sola -formar y fortalecer su propio espacio- que ir mal acompañada, como aconseja el refrán.

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