Por Luis Alejandro Rizzi.
La grosería y la exageración, cuando se convierten en “una forma de ser”, denotan trastornos cognoscitivos, incapacidad de conocer y a la vez inseguridad en las propias acciones y decisiones y falta de autoridad.
El agravio o el elogio desmesurado -grosería y exageración-, conforman un combo que puede ser diagnosticado de modo variopinto, pero implica una patología que debe ser tratada.
Hay un límite difícil de precisar entre la mala educación o falta de educación, buena salud y la enfermedad, pero en el caso de Milei, creo que se trata de un ser maleducado y más cerca de la enfermedad que da la buena salud.
Haber insistido en la “argentina week” en el insulto cobarde, por otra parte, a dos empresarios, generalizar con el calificativo de “chorros” a otros y agitar el fantasma “kuka”, son groserías propias de países bananeros, digo país porque Milei es presidente de un país, como él dijo con razón el 1 de marzo, representa a todos los argentinos, pero no todos somos como él. Es obvio, representa a algunos, no a todos.
A Milei lo veo como un “Nerón frustrado” o una ostra, protegido “por una cubierta formada en su mayor parte por carbono de calcio que protege el cuerpo de moluscos y que puede constar de una sola pieza o valva como en los caracoles, de dos como en las almejas o de ocho como en los quitones”, o caparazón de las tortugas y de los cladóceros y otros pequeños crustáceos”; éstas son las definiciones de “concha” que nos da la RAE.
Fácil es deducir quién sería su protector o la persona que lo tiene secuestrado según el exintendente de Tres de febrero, Diego Valenzuela.
“Karina lo tiene secuestrado a Milei, lanzó Valenzuela, que solía ir a la quinta de Olivos a desayunar con el presidente, pero hace rato que no va. Esa frase se asemeja a la que Victoria Villarruel lanzó en una reunión con dirigentes peronistas”, agrega el portal, cuyo enlace comparto.
También exageró respecto de su ministro Luis Caputo, al considerarlo el mejor ministro de economía de mundo, cuando lo salvó el dúo Trump-Bessent de volar de mala manera por el aire junto al precio del dólar y quizá el propio Milei.
“Se están muriendo de hambre”, dijo Trump, para justificar su ayuda humanitaria y de paso electoral.
“Subió como un cohete”, dijo hace pocos días Trump refiriéndose a su amigo Milei, gracias a su ayuda.
No se cómo verá el mundo financiero estas groserías y exageraciones, pero si su compañero de estudios, no sé si amigo, Diego Valenzuela, dijo lo transcripto más arriba, Milei no garantiza ni estabilidad ni rumbo.
Eso no quita que puede ser un buen “franquiciado”.
Atahualpa Yupanqui escribió aquello de “Las penas y las vaquitas, se van por la misma senda, las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas…”
The last but not least.
Dos cosas, Argentina ¿está en guerra con Irán?
Milei declaró que “vamos a ganar la guerra”.
La otra.
Lo triste, la cobardía que se pone de manifiesto en este párrafo del diario “La Nación”:
“Muchos de los empresarios, CEO y ejecutivos consultados por La Nación -la mayoría prefirió mantener reserva- dividieron en dos partes el discurso del presidente, de 44 minutos. Una, la de los ataques a Rocca y a Madanes Quintanilla, y otra el mensaje sobre el rumbo del plan económico del Gobierno.”
Me pregunto, ¿no es un modo de ser prebendario y obsecuente?
Pd. Kunkel precisó cuatro tipos de neurosis: Nerón, Ostra, Astro y enredadera, Milei encuadraría en todos ellos.
Nerón, poder absoluto; Ostra, temeroso y tímido; enredadera, una suerte de parásito psicológico, y astro, la necesidad de ser admirado y adulado. “La formación del carácter”. F Kunkel y Richardson.
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