Por Carlos Tórtora.-

La actual crisis política tiene sus particularidades. Una de ellas es que las encuestas muestran una firme caída de la imagen positiva de Javier Milei y también de las expectativas económicas. Pero lo curioso, casi insólito, es que ningún dirigente opositor está capitalizando esta situación. El precandidato a presidente más obvio, Axel Kicillof, permanece amesetado en las encuestas y no parece que el fallo de la justicia de los EEUU sobre YPF, que lo favorece, le haya servido de mucho.

La realidad es que el gobernador no termina de despegar como presidenciable y se lo ve nuevamente embretado por sus dos mayores problemas: el ahogo financiero al que lo somete la Casa Rosada y su eterno duelo con La Cámpora por las parcelas del poder bonaerense.

Sobre Kicillof sobrevuela la clásica historia que señala que ningún gobernador de Buenos Aires llega a presidente mediante elecciones (Eduardo Duhalde fue electo por la Asamblea Legislativa).

A todo esto, la otra figura estelar del peronismo, Cristina Kirchner, ha reducido significativamente sus intervenciones públicas y últimamente ni siquiera opina. Algunos señalan que este silencio se debería a que no le convendría a ella precisamente hablar de la corrupción. Otras fuentes agregan que su mutismo se debería en parte a que se habría tomado en serio la reciente advertencia de la Cámara de Apelaciones, que la amenazó con revocarle la prisión domiciliaria si continuaba alterando el orden público.

Más silencios

El PRO no es precisamente una fuerza opositora pero en los últimos meses marcó cierta distancia con el gobierno, dando señales de que intentaba un oficialismo crítico. Sin embargo, desde que estalló el caso Adorni y se agravó lo de $LIBRA, el macrismo se encerró en un mutismo que expresa un firme alineamiento con Milei.

Hay para esto explicaciones. La preocupación central de los Macri es cómo conseguir un acuerdo con Milei que les permita retener la jefatura de gobierno porteña el año que viene. Y justamente Adorni es -o más bien era- el ungido por Karina para ser jefe de gobierno. El silencio de Macri habla también entonces de su agrado por el hundimiento del único candidato a suceder a su primo que tiene la Casa Rosada.

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