Por Carlos Tórtora.-

Para distraer a la opinión pública del caso $LIBRA, Javier Milei intentó poner a la Argentina en la guerra del Medio Oriente, luego de que tanto Japón como la OTAN en su conjunto se negaran a acompañar a Donald Trump en su cruzada. Pero el amague de Milei fue especialmente absurdo por tres motivos. En primer lugar, fue el único presidente latinoamericano que se pronunció como belicista, lo que lo descolocó totalmente. Segundo, la Armada Argentina le salió al cruce haciendo trascender que no hay ninguna nave de guerra en condiciones de participar de operaciones militares y menos a esa distancia. Tercero y lo más importante: Donald Trump ya está negociando un alto el fuego con Irán, aun sin el consentimiento de Israel, cuya situación se va complicando.

Fuera de su pseudo aventura bélica, el gobierno sigue apabullado porque no sabe cómo hacer para que el caso $LIBRA y el aumento del rechazo social no se conviertan en los ejes del año político.

El show legislativo previsto para marzo y abril, la reforma electoral, no sólo ya no le alcanza a Milei para distraer sino que, en este marco, puede convertirse en un búmeran y terminar siendo una derrota.

Y este es uno de los problemas centrales: no existe todavía un verdadero control de daños que permita estimar cuántas bancas está perdiendo el gobierno con el caso $LIBRA y el derrumbe de Manuel Adorni.

Karina en el ojo de la tormenta

Uno de los problemas centrales de esta crisis es la situación de Karina Milei, ahora más complicada legalmente porque aparece como beneficiaria del acuerdo con Mauricio Novelli y Hayden Davis por el cual se habrían pagado 5 millones de dólares. La reacción defensiva de la hermana del presidente habría pasado por intentar acumular más poder.

Así es que culpó a Cristian Auguadra, el jefe de la SIDE puesto por Santiago Caputo, por la orfandad de información anticipada que sufre el gobierno. Karina quiere controlar también la SIDE para ir cerrando su ciclo de acumulación de poder y demostrar que la inminente caída de Adorni no mella su control del gobierno.

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