Por Luis Alejandro Rizzi.-
¿Qué hacer con Adorni y con la jefatura de gabinete?
Es la pregunta, por ahora sin respuesta, que se hacen los hermanos Milei y, según alguna filtración, se preguntan si no se podría mantener vacante ese cargo.
El dueto Milei cada día se calcifica más, al tiempo que se potencia su neurosis paranoica; todo lo que sale mal es consecuencia de una “operación” para impedirles concretar su “misión providencial” encargada por las fuerzas del cielo, que al menos por ahora, estarían siendo superadas por las “fuerzas del infierno”.
Quizás en poco tiempo se practique un exorcismo en la Casa Rosada y en Olivos; parece ser el último recurso.
Pero la cosa es mucho más terrenal. “Adorni”, “$LIBRA”, “ANDIS”, “fentanilo”, son casos de este mundo, propios de apetitos materiales y de las miserias humanas.
Lo de “Adorni”, un caso para jueces de paz, se ha convertido en un inútil escándalo político, que se terminaba con una renuncia o un despido.
Claro, esa solución implicaba reconocer que un tipo del riñón podría ingresar en la calificación de “chorro”, todo por un viaje en el avión presidencial de su mujer, que se podría haber justificado diciendo que se trató de una invitación del presidente, nada más.
Lo mas patético es el “viaje privado” a Punta del Este”, por un puñado de menos de diez mil dólares. Para Lázaro Báez, será apenas una propina, lo patético es ponerse a su altura por tan poco.
Luego aparecieron “propiedades” y las dos “abuelitas” del cuento.
Leí sobre los “idiotas útiles”, nunca sobre los “idiotas inútiles”.
Los hermanos Milei tienen dos problemas: qué hacer con Adorni, qué hacer con la jefatura de gabinete, y otro más: qué hacer con ellos mismos.
Deberían recordar a Nacha Guevara.
“Un buen par de patadas en el culo
Un buen castañazo en la cabeza
Un puntapié en el medio de la nuca
les devolverá la primavera.”
La escuela austríaca no tiene respuesta para esas minucias; el sentido común, tampoco, pero sí la tuvo Nacha Guevara, con esos versos que no sé si son de su autoría
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CAPUTO, “El Toto”
Su último argumento para defender su política cambiaria fue un “par de patadas en el culo”.
Nacha Guevara, otra vez, cantó hace años:
“De ahora en adelante, de enero a diciembre
conté con él para ofrecerte
un buen par de patadas en el culo
y la vida recupera su sentido
Cada mañana, cuando estemos deprimidos
pateémonos el culo entre amigos…”
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