Por Juan José de Guzmán.-
Es una palabra que por sí sola encierra un sinnúmero de acepciones.
Una de ellas sería que es bueno y necesario hacerlo para potenciar el crecimiento de los niños, acompañándolos, haciendo las veces de guías en el recorrido que va desde la infancia a la niñez y de allí a la adolescencia.
Podríamos decir que se “suelta” algo que es poseído, porque para soltar algo o soltarse de algo tiene que existir ese algo.
Hoy en día está muy difundida (en especial entre los jóvenes) y entre aquellos que sin título habilitante en psicología no dejan pasar la oportunidad de opinar en mesa de amigos las razones por las cuales “hay que soltar” como forma de liberación de cosas que nos estresan.
Profundizando un poco más, también podría significar “desprenderse de algo o de alguien”, o dejar que las cosas sigan su curso sin intervenir, no interesarse de algo o por algo (que debe arreglarse por sí solo, “yo ya solté, me deshice del problema”, de algo que me pertenece, que es mío pero concluyo que me estresa). No soltar es comprometerse, con el prójimo, con lo que fuere, hasta que duela (parafraseando los dichos de la Madre Teresa).
¿Cómo podría soltar al amor de mi vida habiendo un halo de esperanza? ¿Cómo ser generoso con el deseo de la enferma tratándose de un egoísta que la quiere tanto como si se tratase de la razón de su existencia?
Los recuerdos permanecerán, correcto pero, ¿qué hago yo con los recuerdos si a ese ser que tanto amo y necesito le suelto la mano para que se vaya, nada es para siempre?
En la vida de pareja se van saltando distintas etapas en donde ambos (juntos) se desprenden o modifican hábitos, costumbres, ceremonias.
Uno de esos saltos, que no se pueden olvidar es aquel en donde sí, hay que soltar, cuando lo hijos se van de la casa paterna para empezar a escribir sus propias experiencias.
Es entonces que este anticuado se pregunta: “¿dónde quedó archivado el compromiso de unión, ante el altar “hasta que la muerte los separe?”
26/01/2026 a las 5:58 PM
Sr.Guzmán
Una buena interesante nota; a su estilo.
El soltar, en estos tiempos de gente tan tóxica, es una necesidad para mucha gente, lamentablemente.
En cuanto a lo último , sobre el tema del altar, hay muchos que conozco que más que soltar bien desearían revolear y romper todo. Muchas veces hay ataduras cómplices que es muy difícil soltar y/o romper. Se entiende?.
26/01/2026 a las 9:36 PM
Perdón, a usted cuándo lo soltaron?
26/01/2026 a las 10:01 PM
No es necesario haber sido soltado para reflexionar sobre el tema, no ?
27/01/2026 a las 8:44 AM
Claro que no pero si todavía no lo soltaron no es para preocuparse.
27/01/2026 a las 9:23 AM
Claro, Sandra, y espero nunca ser soltado (como nunca lo hemos hecho con mi amada, a nadie).
Reitero, solo se trató de una reflexión debido a que , como expreso en ella, no sólo la expresión está en boga, sino también en los hechos .
27/01/2026 a las 6:27 PM
Interesante reflexión del Sr. Guzmán.
27/01/2026 a las 9:37 PM
Una visión complementaria, nada más
EL MATRIMONIO
Entonces, Almitra habló otra vez: Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?
Y él respondió, diciendo:
Nacisteis juntos y juntos para siempre.
Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.
Sí; estaréis juntos aún en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.
Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas. Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.
Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.
LOS NIÑOS
Y una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió: Háblanos de los niños.
Y él dijo:
Vuestros hijos no son hijos vuestros.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.
Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.
El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana. Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque así como él ama la flecha que vuela, así también el arco, que es estable.
Del Libro El Profeta de KHALIL GIBRÁN