Por Luis Alejandro Rizzi.-

En su perorata para inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, Javier Milei se presentó en su real dimensión, chabacano e inculto; degradó la república como institución y se presentó como conventillero (chismoso).

Se refirió a Aerolíneas Argentinas mintiendo con medias verdades. La empresa informó -y Milei lo dijo en su perorata- que tuvo una ganancia de cien millones de dólares. Fueron 112 de resultado operativo, pero no aclaró que el balance aún no fue aprobado y es muy probable que arroje pérdida.

Provisoriamente dio un EBITDA positivo del 5%, sobre una facturación de u$s 2.200 millones, que es bajo y podría ser un prólogo de un resultado con pérdidas. De todos modos, muestra un esfuerzo por mejorar su productividad.

Hizo referencia a que el salario industrial se habría mejorado en dólares, pero no aclaró que el mercado está intervenido; las franjas son una prueba evidente. Tenemos un peso falsamente apreciado.

Hizo una mención a los precios del acero sin hacer referencia a los subsidios aportados por algunos países -China entre ellos-; es de “bestia ignorante y bruta” desconocer su incidencia en los precios y en las reglas de una legítima competencia.

Es ignorancia o cinismo.

Milei puso en evidencia que carece de autoridad y valentía moral, ya que descalificó a quienes no podían responder.

Mintió sobre el lapso trascurrido entre las elecciones de septiembre en la Provincia de Buenos Aires y las del 26 de octubre.

En la primera, el pueblo rechazó al gobierno de Milei y puso en evidencia el fracaso de su gestión. Trump fue muy claro: “los argentinos se mueren de hambre”, y el propio Milei aceptó que “la duda” fue decisiva para ganar las elecciones del 26 de octubre.

Milei puso en evidencia que su medio de gestión es el conflicto y usufructuar la brecha peronismo-no peronismo, anti peronismo.

No pudo dar un solo dato de gestión.

En la gestión, este gobierno es casi tan ineficiente como el kirchnerismo, dijo Carlos Pagni en el diario “La Nación”.

A modo de conclusión, un presidente “charletín”, capo de conventillos.

Pd. Milei comenzó a resucitar a Cristina, fue foco de su paupérrima perorata, que lo es por naturaleza, pero es su único argumento.

¿Milei, rompió un pacto entre los Menem y Martínez de no agresión?

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