Por Carlos Tórtora.-
El gobierno de Javier Milei trata de reacomodarse en medio del tembladeral desatado por la doble ofensiva comercial y militar de Donald Trump, así como la guerra comercial entre China y los EEUU. En este contexto, la gestión libertaria va construyendo un perfil que está lejos de ser simple. Milei es el jefe de estado más incondicional de la Casa Blanca en América Latina. Pero a la vez es también el que le da más impulso al comercio con China.
Los envíos de bienes de consumo chinos a la Argentina se duplicaron en un año. La promesa de la Casa Rosada a Scott Bessent de «sacar» a China de la Argentina sólo se hizo realidad en determinadas cuestiones. Por ejemplo, las empresas chinas, por ser estatales, no podrán presentarse en las licitaciones para la Hidrovía y la privatización de la red ferroviaria. Como contrapartida, el intercambio comercial está en una etapa explosiva, como lo prueba el hecho de que la semana pasada llegó a Zárate un carguero de BYD con 6000 autos eléctricos.
La importación de autos chinos creció un 358 por ciento interanual, llegando ahora a los US$ 710 millones. Mientras, las compras a Shein y Temu aumentaron un 275% en un año. Este alud de mercadería china es considerada fundamental por Luis Caputo para frenar la suba de la inflación.
En junio próximo el gobierno deberá renovar el SWAP con China por US$ 18.000 millones y, si no lo hace, pagar entre US$ 2750 y US$ 5000 millones por el tramo anterior. Se desconoce cuáles serían las exigencias de Xi Jinping y no se descarta que reclamen la visita oficial de Milei. Pero en la última semana de diciembre los chinos mostraron sus dientes y, disgustados por el estrechamiento de las relaciones con Washington, impusieron aranceles a la carne vacuna de Argentina.
¿Hasta cuándo?
Así las cosas, Milei se ha convertido en un equilibrista que circula haciendo malabares entre Washington y Pekín. Trump obviamente se hace el distraído sobre el boom comercial chino-argentino porque le interesa seguir mostrando que hay al menos un gobierno latinoamericano que se alinea automáticamente con Washington. Y a China no le molesta demasiado la militancia norteamericana de los libertarios en tanto no frene el intercambio comercial.
Obviamente, si la inflación sigue aumentando su presión ascendente, Milei dependería cada vez más de las importaciones chinas. Pero no es menos cierto que las cuentas de Caputo no cierran y que vuelven los fantasmas del default y la devaluación, con lo cual tal vez haga falta un nuevo salvataje financiero.
En síntesis, la sustentabilidad del modelo de Milei depende tanto de China como de EEUU y de un juego delicado e incierto.
26/01/2026 a las 3:58 PM
Con un 40% de sobreprecio de los caños, se entiende que seas multimillonario, que te hayan excluido de la «Causa Cuadernos» y que no puedas competir con China ni con Nepal, o Botswana.
40% mas caros que los caños indios, que deben atravesar medio planeta por mar cruzando los oceanos.
Hay que investigar todas las licitaciones que «gano» al menos 10 años para atras.
Cortenle la lengua y cuelguenlo de ella.
Bien siciliana la solucion.
Rocca CHOOOORRRROOOOOOO,,, !!!