Por Luis Alejandro Rizzi.-

Esta opinión se sustenta en la información que es de conocimiento público.

Se trata de una licitación promovida por SESA, que es la compañía que impulsa el proyecto para exportar gas natural licuado (GNL) desde la costa de Río Negro, mediante el alquiler de dos buques que se instalarán en el Golfo San Matías. Está integrada por Pan American Energy (30%) -dirigida por la familia Bulgheroni-, YPF (25%), Pampa Energía (20%) -fundada por el empresario Marcelo Mindlin-, la británica Harbour Energy (15%) y la noruega Golar LNG (10%), según dio cuenta el diario La Nación.

SESA finalmente adjudicó la compra de tubos de 36 pulgadas con Welspun, proveedor indio, destinados a cubrir los 480 kilómetros del gasoducto, tras presentar una oferta de US$203 millones.

Tenaris, la empresa del grupo Techint había presentado un precio de u$s 296 millones.

Techint afirmó que ese precio era competitivo en un marco de competencia leal.

Luego de adjudicada la compra a la empresa india, Techint se habría avenido a igualar el precio de 203 millones.

El ministro Federico Sturzenegger celebró las supuestas ventajas del mercado al permitir a SESA comprar los tubos o caños a un precio 40% inferior.

Techint hace mención al RIGI y expresa que “con ingresos fiscales que cede el Estado nacional (y todos los argentinos), se financia el trabajo en la India y China. Por el contrario, las empresas argentinas aún trabajan en un entorno poco competitivo con impuestos distorsivos como el impuesto al cheque (nacional), ingresos brutos (provinciales) y tasas municipales (locales) que penalizan la agregación de valor”.

Como vemos, se trata de una cuestión compleja que no se debe reducir a un nivel de precios.

SESA, como un grupo económico integrado por diversas empresas, tiene en vista la rentabilidad de su negocio, en este caso exportar gas licuado, y es lógico que se adecúe a las reglas de juego que impone el estado y en su caso haya logrado los beneficios del RIGI.

En mi opinión, no se trata de discutir “un precio” sino de ese afán por establecer regímenes promocionales especiales para determinadas inversiones superior a un valor base.

No podemos soslayar el régimen de promoción de Tierra del Fuego, que le estaría dando razón a Techint.

Milei habló en Davos de manera confusa sobre la supuesta ética y moral de los mercados y del capitalismo como filosofía de vida (SIC) y decía: “Por ello, no basta con que el sistema sea más productivo, ya que -si su raíz fuera injusta – el capitalismo no merecería ser defendido. Por lo tanto, hoy les demostraré que el capitalismo de libre empresa no sólo es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo. A su vez, les demostraré que no existe dilema entre el utilitarismo político y la política, basada en valores, ya que, si las mismas estuvieran en conflicto, eso implica que las bases del utilitarismo político deben descartarse por injustas.”

Es la filosofía de Sturzenegger, los valores resultarían de la eficiencia del capitalismo dejan de pertenecer a la cultura.

Sin embargo, el propio Milei plantea sus contradicciones.

“De hecho, la intervención es una violación del derecho de propiedad, por lo que, al castigar los beneficios, el crecimiento potencial de la economía cae. Por ende, la intervención y la regulación son dinámicamente ineficientes por ser violentas y, por ende, injustas. Es por eso que – desde la llegada la administración en 2023- hemos llevado a cabo, gracias a la ciclópea tarea del ministro Federico Sturzenegger, 13.500 reformas estructurales, las cuales hoy nos permiten tener una economía más eficiente dinámicamente, lo cual nos permite volver a crecer.”

De hecho, el RIGI y el régimen de Tierra del Fuego serían formas de intervención, no sólo ineficientes, sino, además injustas.

En las 13.500 reformas, habría que restar estas dos, serían 13.498.

Como vemos, es difícil saber si el precio original de Techint de 296 millones era justo o no, eficiente o ineficiente.

Cuando los discursos se hacen copiando y pegando, aparecen estas contradicciones que hacen del eufemismo su propia mediocridad.

En fin, este tema de “Techint” es más una cuestión cultural que económica o monetaria, creo que a eso es adonde apunta Paolo Rocca.

Recién escuché declaraciones de Milei llamando a Rocca «Don Chatarrín». Muestra su nivel cultural, su mediocridad y su neurosis del tipo Nerón.

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