Por Luis Alejandro Rizzi.-
“La ejecución fue mejor de lo que esperaba el mercado, porque nadie imaginaba que se pudieran ajustar cinco puntos del déficit en tan poco tiempo. Por eso los activos argentinos se revalorizaron y creo que todavía tienen margen para seguir haciéndolo. También mostraron templanza cuando fueron muy criticados por la política cambiaria: entendieron que los tiempos de la política no siempre coinciden con los del mercado y que no siempre hay que hacer exactamente lo que el mercado pide. En un año electoral, soltar más el tipo de cambio no era lo correcto. Se puede discutir si hubiese sido una política exitosa sin el apoyo de Estados Unidos, pero ese apoyo es mérito del Gobierno, no es algo exógeno que cayó del cielo.” Fernando Eguren.
Es una perogrullada decir que el mundo financiero es netamente especulativo y lo que prima es la ganancia ponderando los riesgos.
La inversión financiera es aleatoria, y sobre el “azar financiero” se ha creado una industria de servicios de asesoramiento y de supuesta previsión de los riesgos de los mercados y el manejo de la información, que a veces facilita las profecías y otras no.
El texto transcripto nos muestra la supuesta autonomía de ese mundo que no es tal.
Veamos este párrafo: “Se puede discutir si hubiese sido una política exitosa sin el apoyo de Estados Unidos, pero ese apoyo es mérito del Gobierno, no es algo exógeno que cayó del cielo.”
En el texto está la respuesta: “sin el apoyo…”, el programa del gobierno y el gobierno mismo se derrumbaba y los bonos caerían, y el dólar se dispararía. La pregunta es, entonces, en cuánto influyó en Trump la presión del mundo financiero para salvar el programa argentino.
Esa pregunta arrastra a esta otra pregunta porque esa misma presión no se pone en evidencia para salvar a la población de Cuba, que sí “se muere de hambre”, el argumento de Trump para salvar al gobierno de Milei.
La respuesta es simple. Cuba no tiene deuda en los mercados y la Argentina sí, y un default hubiera generado perjuicios.
Dicho más simple, el mundo financiero se salvó a sí mismo con la complicidad de la política. De algún modo fue el argumento de Obama cuando autorizó el salvataje financiero durante su gobierno, con la diferencia de que también estaban en juego muchas viviendas.
En el caso de Milei, la ayuda desde luego no cayó desde las fuerzas del cielo; fueron fuerzas mucho más terrenales.
El mundo financiero también tiene fuerzas “celestiales” de lobby.
Los milagros financieros existen…
Hay una realidad que no se pondera, que es la resistencia social; el ajuste de cinco puntos potenció la pobreza y generó caída de actividad en la industria, la construcción y el consumo, y esta consecuencia sigue pendiente, como dice Verbitsky, al mes le sobran días…
“Sólo un dato nos da Carlos Fara en “Perfil”: ver cómo está la economía de calle: en diciembre de 2025 hubo un 93% más de cheques rechazados comparado con diciembre de 2024.”
“La anestesia moral no es un defecto del sistema; es su condición de posibilidad”, como dice Pablo Tiganbi en “Página 12”, revela el nivel de incultura de Milei y sus secuaces, carecen del sentido moral de la vida que sustituyen por la “virtud” de la codicia.
Concluye Tigani: “La frialdad emocional, la manipulación calculada, la ausencia de empatía y la reducción del otro a una variable de ajuste no son excesos individuales, sino expresiones coherentes de una racionalidad dominante.”
La ayuda del 9 de octubre no fue mérito del gobierno, fue mérito del lobbismo financiero.
Deja una respuesta