Por Carlos Tórtora.-

La intimación del FMI a que Manuel Adorni presente su declaración jurada fue tan contundente que alcanzó para situar el problema en otro nivel. Ya no se trataría de una controversia entre el gobierno y la oposición sino de un test sobre sobre la calidad institucional del gobierno de Javier Milei. Y de una advertencia implícita: es dudoso que los mercados aplaudan la reelección de un presidente que tiene como bandera la impunidad.

El plazo para la presentación de la declaración jurada dado por el propio Adorni y Javier Milei se vence en los próximos días y se sabrá entonces si ambos no cometieron un grueso error político al anunciar con bombos y platillos que con la declaración se disiparían todas las sospechas de enriquecimiento ilícito. Los indicios apuntan a que la declaración sería fraudulenta en cuanto a la veracidad de ciertos datos y que, aparte, se habría rectificado la declaración del 2024 en forma escandalosa.

La intimación del FMI echa por tierra el plan oficial para que el tema se diluya por la concentración del interés público en el Mundial.

El escenario entonces más probable es que el caso Adorni vuelva a ser el eje de la política nacional. Esto se consolidaría si el juez federal Ariel Lijo cita al Jefe de Gabinete a indagatoria, porque se abriría la posibilidad cierta de un procesamiento a corto plazo.

Por su importancia, el segundo factor en juego es si está por concretarse una nueva caída del gobierno en las encuestas, producida por la sumatoria del escándalo de Adorni más el incesante descenso del consumo y de los niveles de empleo. De ser así, el show oficial sobre la supuesta recuperación del gobierno, de la economía y de la reelección se extinguiría penosamente.

El tercer factor pasaría por el efecto que el agravamiento de la crisis tendría sobre la conducta de los aliados del gobierno: los gobernadores dialoguistas, el PRO y la UCR. De los tres, el macrismo es el que está más activo diferenciándose del gobierno, empujado por el crecimiento de Patricia Bullrich, que amenaza con captar a los macristas. Los otros dos, los radicales y los gobernadores, estarían jugando a ganar tiempo hasta ver si las chances de reelección se diluyen. De ser así, girarían hacia un perfil opositor.

Recusan a Lijo

A todo esto, hubo novedades judiciales. Hace ya un mes, Fernando Míguez, presidente de la Fundación por la Paz y el Cambio Climático, denunció al fiscal federal Gerardo Pollicita por encubrimiento y obstrucción de la justicia, ya que, al tomarle declaración testimonial a Matías Tabar, el arquitecto que refaccionó la casa de Adorni en Indio Cua, no tomó ninguna medida ante la confesión de Tabar de que había cometido delito de evasión al cobrar por su trabajo US$ 245000 en negro que le pagó el jefe de gabinete.

El caso es que Míguez ahora, con el patrocinio letrado de Marcela Scotti, recusa con causa a Lijo en su actuación en la referida denuncia.

Para fundar su recusacion, Míguez argumenta que habría promiscuidad funcional, porque Lijo tiene una relación de cotidianeidad con Pollicita en causas conexas.

Pero sobre todo señala Míguez que hay una litigiosidad previa por una denuncia que él le hiciera a Lijo por retardo y entorpecimiento de justicia.

La misma fue en el marco del expediente «Messi Lionel y otros sobre falsificación de documentos públicos, falsedad ideológica, infracción del artículo 303 y 304». El hecho que originó la denuncia de Míguez fue el viaje que realizara Lijo en el avión de Messi, siendo que en su juzgado se encontrab en trámite la causa mencionada.

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