Por Luis Alejandro Rizzi.-
Es obvio que el deporte puede ser un medio político cuando se gana y cuando se pierde. Me refiero a los deportes populares. El fútbol debe ser el deporte más movilizador en gran parte del mundo, aunque su cuna económica y comercial está en Europa.
Allí conviven las grandes ligas, las que más dinero mueven y el destino deseado por casi todos los futbolistas; jugar en esas ligas, es “salvarse”.
No quiero ser escéptico, pero los últimos campeones mundiales fueron seleccionados con mayoría de jugadores radicados en Europa.
A nivel de clubes, la última Libertadores que ganó un equipo argentino fue River Plate en el año 2018. Desde entonces se jugaron siete copas sin resultados positivos para nuestro fútbol. En el primer mundial de clubes no figuró ningún equipo argentino en partidos definitorios, ninguno pasó de la fase de grupos.
Sin embargo, es paradójico que hayamos sido campeones en Qatar 2022 y tengamos asegurado el título de subcampeones en este mundial, luego de haber ganado siete partidos, sin perder un solo punto.
Algo no cierra en esta lógica, ya que nuestro fútbol, cimero en las competencias, es incapaz de mantener a sus mejores jugadores, y el mejor negocio de los clubes es exportarlos.
Dicho más crudamente, nos queda para nuestro mercado lo que no se puede transferir.
Es también paradójico que nuestros gobiernos intenten apoderarse de los galardones que nuestra economía no puede mantener y es más paradójico que el título de “campeón” no genere votos partidarios.
La selección argentina ya es una de las mejores del mundo, ya es la segunda mejor junto con España, siendo posible que el campeón pudiera ser fruto del azar, que siempre está del lado del ganador.
Podemos ser campeones, pero salvo Otamendi, Paredes y Montiel al resto los vemos por TV.
Vale la pena tener presente este dato que publicó el diario “La Nación”, Atlético de Madrid, equipo de Diego Simeone, tendrá a 10 futbolistas en la definición de la Copa del mundo, seis argentinos y cuatro españoles.
Lo último, le propongo a la FIFA que en los próximos campeonatos los cuatro finalistas jueguen todos contra todos, habría menos azar.
Si la selección argentina, integrada por sólo dos jugadores locales, Paredes y Montiel, Otamendi recién reingresó a nuestra liga, le ganara a España el domingo próximo, sería campeón con el puntaje ideal.
Nos despojamos de subjetividad, el campeonato mundial lo ganan, por ahora, las ligas europeas.
La otra propuesta, dejemos de lado los himnos, que poco o nada tienen que ver con el negocio del fútbol
¿Se imaginan en Wall Street o la bolsa de Londres -London Stock Exchange- cantando el himno por cada nueva acción que se cotice en esos mercados?
17/07/2026 a las 11:29 AM
¡Pero abogado Rizzi!, por cada nueva acción que se cotice en los oligopólicos mercados internacionales, los «bandidos de la bolsa» nunca cantarían el himno de cada nación… Se divierten riendo con privada reserva. ¡Eso les gratifica y les satisface como potencial renta!