Por Carlos Tórtora.-

La mayor parte de las encuestas coinciden en que la franja del electorado que más creció en los últimos 60 días es la que corresponde a los que apoyan la continuidad del rumbo económico pero rechazan la reelección de Javier Milei.

Incluso hay estimaciones acerca de que el mileísmo sin Milei puede llegar a ser la corriente con más votos, sobre todo si se fractura el voto peronista entre cristinistas y anticristinistas.

Tres dirigentes se disputan hoy la captación de este sector con vista a las elecciones presidenciales: Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel.

El expresidente, en su complicada relación con Milei, privilegia siempre un acuerdo con LLA que le permita al PRO retener el gobierno porteño. Con esta prioridad de por medio, Macri pendula entre una alianza con los libertarios o, si éstos se debilitan demasiado, reeditar una nueva Juntos por el Cambio.

Pero éste es un juego nada fácil. La semana pasada Macri se lamentó de que Bullrich, con sus permanentes críticas al gobierno, está sustituyendo al PRO en su rol de ser oficialista crítico.

Efectivamente, la senadora avanza todos los días en captar a los votantes de centro-derecha disconformes, que en gran parte son gente del PRO. La superposición entre lo que hacen ambos es entonces obvia. Pero Bullrich cuenta con varias ventajas. Para empezar, su candidatura presidencial encabeza el voto de derecha ante un Macri que días atrás visitó Jujuy y terminó hablando delante de 15 personas.

En segundo lugar, la senadora manipula resortes de poder concretos en el Senado, mientras que Macri no ejerce cargo alguno.

Un fenómeno marginal

La otra que intenta captar votantes mileístas desencantados con Milei es Victoria Villarruel. Pero ella tiene más bien la capacidad de representar a sectores de la derecha nacionalista y del catolicismo. Su target es entonces más limitado. Algunos de sus interlocutores afirman haberle escuchado decir que presentará su candidatura presidencial aunque sea para obtener un 5% que, como serían votos que perdió el gobierno, los perdería Milei y podrían costarle la reelección.

En síntesis, Bullrich aparece hoy en una posición ventajosa pero a la vez inestable. El caso es que nadie sabe cuándo entrará en crisis su relación con Milei y cómo esto repercutirá en su carrera presidencial. Lo cierto es que, con el actual panorama de encuestas, le sería casi imposible a Milei recuperar los votos de derecha que ya perdió.

En este marco es que se comenta una cumbre con Macri, Bullrich y Rocca que se habría realizado en Colonia -Uruguay- pocos días atrás.

Allí se habría acordado que ambas figuras sigan trabajando por separado y que no magnifiquen sus diferencias. Cuando llegue el momento de despegar de Milei, acordarían una estrategia electoral conjunta.

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