Por Carlos Tórtora.-

Flavio Bolsonaro se acercó a la presidencia de Brasil al ganar la primera vuelta este domingo y este hecho resaltó que la región ya cuenta con una docena de países con gobiernos de derecha. Si Bolsonaro gana, sólo quedaría en Latinoamérica un país importante gobernado por la izquierda, México.

En este nuevo contexto regional, Javier Milei ocupa una posición singular. Exceptuando al salvadoreño Nayib Bukele, Milei es el más antiguo de este espectro, donde abundan los recién asumidos como Keiko Fujimori, José Antonio Kast y Abelardo de la Espriella.

También es Milei el más radicalizado, ya que las políticas de ajuste, desregulación y privatización vigentes en Argentina son las más extremas de la región. Por último, Milei es el presidente de derecha más cuestionado y con índices de desaprobación más altos, junto con el boliviano Rodrigo Paz, con el cual comparte al multioperador Fernando Cerimedo. Paz sufre el mismo combo que Milei: alta corrupción y rechazo a la política económica.

Así las cosas, una derrota electoral de Milei en el 2027 significaría un severo golpe para el armado de Donald Trump en la región y también una señal de que la ola de derecha puede entrar en crisis.

De líder a sospechado

Esta situación está haciendo que Milei en el último año haya pasado de pretender liderar sin éxito al bloque de derecha a quedar relegado como el jefe de estado más salpicado por los escándalos de corrupción de $LIBRA, Adorni, ANDIS, etc.

Este panorama refuerza la impresión de que la Casa Blanca se empezaría a inclinar por la conveniencia de potenciar un mileísmo sin Milei. Hoy por hoy, esto se llama optar por la candidatura de Patricia Bullrich, la única que puede concentrar el voto antiperonista y con chances de ganar una segunda vuelta.

La reciente elección en Brasil ya está dejando sus enseñanzas. Para el ballotage, tanto Lula da Silva como Bolsonaro quedaron pendientes de hacia dónde direccionará sus votantes Alberto Jorge Cury, que salió tercero obteniendo casi tres puntos. Si se diera un empate técnico similar en la Argentina entre el oficialismo y el peronismo, hoy por hoy la que inclinaría la balanza como cabeza de la tercera fuerza sería Miriam Bregman. O sea, una situación inédita en la historia política nacional.

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