Por Paul Battistón.-

Los estandartes deben llevar muertos, esa es la consigna y la obtención de nuevos afiliados a ese padrón de fenecidos divulgables suele mostrar nuevos referentes cuando la izquierda comienza a necesitar correr a la izquierda por su propia izquierda. Algunas veces con la intención de un relevo profundizador del rumbo de uno de sus propios gobiernos y otras para relevos internos de intensificación del aparato memorioso combativo.

La stencilización es un fenómeno más bien local, les permite una muestra de rusticidad con intenciones de convincente origen casual (nada estratégicamente organizado). El famoso retrato Korda del Che Guevara, casi un stencil en sí mismo por su facilidad de ser convertido a puro blanco y negro (sin matices) sin que sufra perdidas de la identidad del retratado es el puntapié inicial de los muertos fosilizados en figuras planas de aerosol.

Cada tanto se renueva el poder combativo con alguno nuevo, Pampillon, Fuentealba, Kosteky, Santillán, Maldonado pero tampoco falta la arqueología stenciliana como el Tupac Amaru decorando los tanques de agua en la urbanización extorsiva de “la Tupac Amaru” o el stencil monumento de la señora con micrófono (que parece hamburguesa) en plena 9 de julio.

Maricarmen Abascal, 87 años, madrileña, jubilada, inquilina, desalojada y fallecida asoma como el estandarte de sensibilidad apropiada óptima para ser convertida en el embate de reafirmación que la izquierda necesita aun cuando esa reafirmación signifique correr por la izquierda al propio Pedro Sánchez, ese ser de supina ruindad alcanzada desde el dolo de su convicción ejercitada desde lo más obtuso. Parece notorio que la marea de convencibles está siempre latente. Una Europa que parecía estar a distancias lejanas de esos delirios del socialismo obsceno latinoamericano, hoy comienza a debatirse en la confusión al alcanzar los mismos males latinoamericanos después de haber atravesado su socialismo de fachada decente.

Sánchez es el sorpresivo desairado (a pesar de su buen trabajo) y no es casual que España con sus habitantes de anodina corrección interpretativa y cuidada comunicación tengan dificultades para desentrañar lo que les está ocurriendo. Lo que presagia que Maricarmen se les convertirá en su primer stencil de razones encontradas apto para llevar tras de sí la columna hipnotizada de cautos e incautos al servicio de la izquierda que activa su interna hacia su próximo paso, el del desmembramiento de España. Desmembramiento absolutamente necesario para anticiparse a una reforzada integridad de Francia bajo Le Pen.

Al otro lado de las ideologías, nada de inmóviles stencils. Se planea una transmisión en vivo de un fusilamiento por traición a la patria.

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