Por Carlos Tórtora.-

La actual tormenta de corrupción que sacude al gobierno ya tiene algunas consecuencias concretas. Una de las más importantes es que, hoy por hoy, Javier Milei ya no contaría con mayoría absoluta en las dos cámaras para sancionar una ley que derogue las PASO. Prueba de esto es que hace tres semanas que el oficialismo dejó de hablar del «inminente» envío al Congreso del proyecto de reforma electoral, señal de que, al menos por ahora, no están los votos.

Esto quiere decir que, hoy por hoy, sigue vigente la ley 27783 que el año pasado suspendió la realización de las PASO para las elecciones del 2025. Si la crisis del gobierno entonces se profundiza, lo que es muy probable por el derrumbe que indican las encuestas, habrá PASO y esto le conviene claramente al PJ, que debe dirimir la interna entre axelistas y cristinistas de un modo institucional para evitar una fractura partidaria.

Cabe recordar que el plazo de Milei para derogar las PASO no es demasiado largo. Si no puede hacerlo antes de fin de año, después se volvería prácticamente imposible, porque existe un fuerte consenso acerca de que las reglas de juego no deben modificarse durante los años electorales.

La cortina de humo de los adelantamientos

En medio de un clima de incertidumbre que se afianza, empiezan a difundirse versiones sobre adelantamientos electorales. El ex gobernador y actual senador nacional por San Juan, Sergio Uñac, que tiene aspiraciones presidenciales, acaba de aportar a la confusión general.

Sostuvo Uñac que es muy probable que el gobierno adelante las elecciones presidenciales y que entonces al peronismo le conviene celebrar este año una «interna abierta» para definir las candidaturas.

Para empezar, las PASO están hoy vigentes, así que sería imposible realizar ninguna interna abierta. Y si se derogaran, habría que ver qué sorpresas trae entonces la nueva ley en materia de elecciones internas partidarias.

En segundo lugar, el adelantamiento de las elecciones presidenciales, que también agitan algunas usinas oficiales, es una utopía jurídica. El artículo 95 de la Constitución Nacional es taxativo: los comicios deben realizarse dentro de los dos meses anteriores a la finalización del mandato.

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