Por Carlos Tórtora.-

La reunión que la semana pasada mantuvieron Cristina Kirchner y Miguel Ángel Pichetto disparó una secuencia de efectos en el peronismo. El primero es que comenzó a hablarse de un proyecto de «peronismo de centro», que podría tener el visto bueno de la expresidente y convocar a los gobernadores del Peronismo Federal. En Buenos Aires, Pichetto y Emilio Monzó ya tienen reuniones para lanzar una nueva línea interna.

En este punto se cruzan varias cuestiones. Cristina estaría sintiendo las consecuencias del malestar de la mayor parte de los gobernadores del PJ con La Cámpora y la hegemonía bonaerense en el manejo de los bloques de senadores y diputados nacionales.

Viendo con alarma cómo los hilos del peronismo se le escapan de las manos, Cristina estaría abriendo el juego para recuperar espacio ahora a través de un discurso aperturista.

En este nuevo juego, hasta se menciona la posibilidad de incluir en una futura alianza electoral a la UCR y se menciona a Martín Lousteau como interlocutor.

Con la mira en La Plata

Tanta renovación no alcanza a disimular el verdadero alcance de este despliegue: construir una candidatura presidencial que sea alternativa a la de Axel Kicillof. Por supuesto, esto apunta a la idea de una PASO del justicialismo donde compitan dos o tres candidatos. Se mencionan hasta ahora, además de Kicillof, a Gerardo Zamora y Sergio Massa. Es evidente, por otra parte, que el recrudecimiento de la crisis entre Kicillof y Máximo Kirchner tiene escaso retorno a partir de la jugada de este último de torcerle el brazo al gobernador haciendo designar a Mario Ishi como vice primero del Senado de Buenos Aires.

Jaqueado por todas partes, el cristinismo sale así a aprovechar el escaso crecimiento político de Kicillof, construyendo un nuevo marketing electoral que le reste centralidad.

El nuevo proyecto de kirchnerismo reciclado hacia el centro necesita que haya PASO, lo que hoy estaría ocurriendo, ya que fueron suspendidas por una vez. Pero Javier Milei está preparándose para arremeter con su proyecto de ley para derogar las primarias. Si triunfa, como la unidad peronista es una quimera, sobrevendría un escenario de fractura.

Share