Por Luis Alejandro Rizzi.-
La respuesta es simple. Cuando uno de los bandos se rinde de modo incondicional, pero aun en esos casos nos quedan las consecuencias, el dilema de Arjuna, ¿valió la pena?
En cierto modo el costo de una guerra es similar para ganadores y perdedores, por eso es entendible que juventudes demócratas cristianas en Alemania, Francia e Italia, en plena guerra, estuvieran pensando “el día después” y comenzaran a darle forma a lo que es hoy la Unión Europea.
Como todo proceso, llevó años y también generó, algo natural, sus propios conflictos.
El más obvio fue el Brexit y podrían seguirle otros, como también podrían sumarse, como Ucrania y Turquía.
Cómo terminar una guerra nos sumerge en la teoría del conflicto; la guerra lo es, y lo que se debe tener presente es que la única ganancia es la “solución”, que consiste en mutuas concesiones, pero se deben borrar de toda negociación los conceptos de ganar y perder.
Cuando la solución es un juego de suma cero o una de las partes resulta acreedor y la otra deudora, sólo se trata de una suspensión, equivalente a un “alto el fuego” que siempre es provisorio
Yendo al conflicto de Medio Oriente, en especial Israel, Irán y EEUU, es muy difícil saber si hay realmente negociaciones. Supongo que las debe haber, pero lo que es un pésimo dato es que hayan comenzado con los 15 puntos de Trump y la supuesta contraoferta de Irán de cinco.
Lo primero que se debe precisar en un conflicto es la decisión de “negociar”, y una vez aceptada esa vocación, se debe comenzar la conversación, para ir seleccionando esencialmente lo que será “materia prima” de la negociación.
Una vez establecidos los puntos de discusión, se deberán tratar de modo individual y una vez agotada el temario, se definirá si “hay trato” y se comenzará a elaborar el acuerdo, que también deberá contener diferencias que se consideraran en el futuro, en otro clima de mejor cordialidad.
Lo esencial es que el acuerdo que ponga fin al conflicto, en este caso la guerra, todos se puedan proclamar triunfadores, es la dosis de prudencia y generosidad de la estética de la política y de la vida.
Si Trump y Netanyahu desean proclamarse ganadores, deberán afrontar el riesgo de la guerra, pero deberán admitir que comienza perdiendo, lo mismo vale para quien gobierne Irán.
Lo cierto, nadie puede terminar la guerra ni resolver conflicto alguno de modo unilateral.
Deja una respuesta