Por Luis Alejandro Rizzi.-
El gobierno de Javier Milei está empeñado en participar de una “batalla cultural”, lo que es un real oxímoron.
La “batalla” es combate y requiere el uso de la violencia, gana el más fuerte.
En el mundo cultural, se debate, se discute, se dialoga y conversa, hasta pueden entenderse los “enojos”, pero finalmente se llega a un consenso que suele ser transaccional.
En ese mundo de la cultura, no hay persona que tenga toda la razón ni otra que no tenga nada de razón.
Es así.
Nosotros terminábamos la nota sobre el caso “Techint”: “En fin, este tema de “Techint” es más una cuestión cultural que económica o monetaria, creo que a eso es donde apunta Paolo Rocca.”
Es obvio que la cosa no se reduce a una cuestión de precios, ya que además es muy grosera una diferencia del 40% por el mismo “caño”.
Diría que parecería más lógico ese precio que uno 40% inferior, que nos lleva a pensar que esa diferencia alguien la paga, vía subsidios, exenciones fiscales o algún otro tipo de ayuda.
Téngase presente que en ese mundo de los “caños” todos se conocen.
Eugenia Muzzio, en el diario “Perfil”, escribió hace un rato: “Techint puede argumentar con un antecedente de peso: en 2018, la gestión de Donald Trump —con quien Milei buscó alinearse en el tablero geopolítico desde el inicio de su mandato— sancionó a Welspun tras determinar que incurría en un dumping del 50% y recibía subsidios estatales del 541% para introducir sus tubos en el mercado norteamericano, según consignó el diario Clarín. En el consorcio de SESA aseguran, no obstante, que la compañía cumplió con todos los requisitos técnicos.”
Allí la primera falacia: no se pone en duda la capacidad técnica de “Welspun”, sino el precio cotizado, que es otra cosa.
SESA, no es un conjunto de “pymes” del conurbano; son empresas de peso, que es obvio que debían con conocer el antecedente del que nos da cuenta Muzzio y el diario Clarín.
Aplicando un viejo principio que Milei debería conocer, según su discurso del tipo “chatgpt”, que habla del “buen comerciante” o “buen hombre de negocios”, SESA debió investigar el precio cotizado, en un escenario de leal y libre competencia.
Conociendo el antecedente, debió haber exigido, como mínimo, una declaración jurada del oferente, en la cual aclaraba que el precio respondía a costos de producción reales, sin contar subsidios o ayudas.
En el caso SESA hasta ahora no negó que “Welspun” recibiera algún tipo de subsidio, de donde, si TECHINT pudiera probar el precio “dumping”, podría demandarla con posibilidades reales de éxito.
Tengamos presente que, si en EEUU le impusieron a “Welspun” derecho de dumping, el 40% menos tiene su lógica.
Esto significa que Techint podría accionar contra “SESA” por daños y perjuicios.
El presidente Milei y el “coloso” salieron a defender los “precios eficientes”, como razón última, con argumentos tan chabacanos, que hasta estuve a punto de sentir “vergüenza ajena”, pero recapacité, no se puede sentir vergüenza sobre porosas “desvergonzadas”.
Las groseras ironías de Milei lo califican como “bárbaro ignorante”, superando, para peor, la categoria de Ortega de “sabios barbaros”.
Por último, el “RIGI” es realmente constitucional y sus beneficiarios, de algún modo, reciben subsidios bajo el nombre de beneficios.
Lo último y no menos importante, todo debate cultural tiene por finalidad lograr acuerdos, aunque sean mínimos; el “anarcocapitalismo” es una burrada por sí mismo, porque busca potenciar las diferencias, porque en definitiva no saben lo que quieren, ni saben de lo que hablan.
“Caños subsidiados y Good show de la Derecha Fest…
El debate cultural sobre la Argentina y el mundo está lejos de la “Derecha Fest”, cuya máxima expresión son el “Gordo Dan” y las fuerzas del cielo.
Es el debate pendiente, en mi opinión, lo que está en deuda.
Deja una respuesta